La cajita, infeliz!

A raíz de una nota que salió en estos días respecto a un proyecto de ley cuya intención es prohibir el uso de la pirotecnia en la provincia de Córdoba, estaba pensando en el progresismo bobo y su tendencia a politizar todo, otorgándole atribuciones educativas al estado desde un punto de vista prohibitivo y nunca inspirador.

Esto me daba vueltas por la cabeza hasta hoy, que me topo con la noticia cuyo jugoso titulo reza “La Cámpora embiste contra la Cajita Feliz” y habla sobre un proyecto de ley que busca prohibir el expendio de La Cajita o mas precisamente, que se den juguetitos con la compra de alguno de esos cosos que te dan en el Mc Donalds.

Entonces para pasar en limpio: ¿Que opinión me merece la pirotecnia? Es una mierda. Es aburrida, estruendosa al pedo, afecta a los animales, provoca riesgos de quemaduras innecesarias en la gente y deja de ser graciosa progresivamente para chicos tecnológicamente sobreestimulados.

¿Que opinión me merece Mc Donald´s? Todo bien pero ni idea. Debo haber pisado por primera vez uno a los 19 años porque ahí acostumbraban a ir mis compañeros del CBC, difícilmente consuma de ahí y solo piso los locales por amigos en la actualidad, notando ellos mi enorme torpeza para entender el sistema de ventas del lugar y sus usos y costumbres. ¿Y la caijta feliz? Me encanta la que hay ahora con Mario Bross y quiero un muñequito de él. Y me generan dudas a quien en verdad está dirigido el producto y si los chicos de esta época tienen alguna idea acerca de quien es Mario, La Princesa o Donkey Kong.

¿Pero prohibir?

¿Sectores militantes que declarados a favor de la legalización de la portación de Marihuana que entienden que el propio consumo puede llegar a ser responsable para no ser azotados por el exceso que pueda resultar daniño, envisten con el libre albedrío del consumo de alimentos claramente no saludables que en exceso pueden llegar a estimular la obesidad infantil? Hay como mínimo una contradicción acá.

Y es que más allá de las buenas intenciones, lo que en ultima instancia es columna vertebral ideológica acá es que rol tiene el estado como educador y cual es el que tiene la familia, como primera institución educativa.

Para otros análisis quedará la loca media sanción que tiene el proyecto en diputados y como esta en verdad tendría como sentido oculto reflotar la imposición de restricciones a los juguetitos de la M dorada en pos de favorecer a la industria nacional en el sector. Ahora bien, suponiendo que las intenciones del proyecto son blancas, puras y apuntadas a desalentar el consumo de comida chatarra y bla:

Primero ¿Te pensás que aún sin juguetito los pibes no van a querer consumir comida chatarra? Es mala la comida chatarra. Y rica.
Segundo: si hay prohibición ¿No debería venir por el lado de los padres?

Está bueno que el estado tenga un rol educador. Pero no hay peor forma que educar que desde la prohibición. Que desde el “esto no se puede”. Es “muerte y destrucción” (?). Déjenle el quilombo a los padres.

Padres (un modo de decir) institución social primaria(si queremos ser mas formales): tienen que laburar alguna vez. Y no dejar todo de lado del estado. Que la chance de manducarse una hamburguesa triple que estalle en grasas y detone corazones esté. Y que el estado promueva alimentación saludable y los padres desalienten esa basura o la prohíban. Pero temporalmente, ya que ellos son los responsables de “gatillar” y su jurisdicción se circunscribe a los limites de su familia no extendiéndose la prohibición a la sociedad toda de manera cuasi mística, si la prohibición viniera por el lado del estado. Y ponele que la familia tiene la responsabilidad de generar “buenas costumbres”. “Saludables” en el sentido mas lineal de la palabra.

Políticas de fomentar una manzana verde en lugar de un cono de papafritas o de remarcar los daños que puede ocasionar una cañita voladora (cromagnones vagando por ahí)sería lo lógico, estaría bien. ¿Pero prohibir? Ya sabemos en que desembocan las leyes secas, las negaciones de la realidad, y la dificultad de la implementación a la hora de hacer cumplir con la ley. La idea es dividir responsabilidades entre las diversas instituciones educativas, no querer acaparar todo y hacer laburar a todas las partes. El cambio cultural es mucho mas difícil, engorroso y molesto. Y la inspiración es mucho mas difícil de lograr que una mera prohibición otorgado por el cachetazo del puro poder institucional. Pero los cambios son mucho mas duraderos cuando trabajan desde el lado de la cultura. Casi permanentes. En otras palabras: revolucionarios.

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