Democracia musical

El fin de semana pasado fui a una fiesta de disfraces y por supuesto que antes de la hora me había adueñado del ipad con que estaban poniendo música.

Recuerdo que en ese momento tenía un buen rato ya sonando algo de psychobilly con algunas canciones de rock clásico de los contemporáneos de Elvis Presley. El chico que ponía música se movía como loco y el resto de la gente hablaba con sus vasos rojos y sus disfraces de slutty millenials. Ignorando por completo la música…

En cuanto el ipad estuvo en mis sediciosas garras, pensé que la mejor manera para tenerlo más tiempo sería que nadie más reclamará mi monopolio musical; de modo me aseguré de ser lo más “democrático” posible. Así que en vez de poner mi canción favorita pregunté a los que estaban a mí alrededor qué querían escuchar y dejé que eligieran por turnos una canción, teniendo así por coartada que podría poner lo que yo quisiera cuando algo no me gustara…

La música pasó por los Chemical Brothers y She Wants Revenge hasta llegar a las Spice Girls; sin embargo, justo en ese momento y de manera fatídica se descargó la pila. Entonces un par de chicas aplicaron el karaoke improvisado en uno de los momentos más posmodernos de mi vida, de nuevo, esta era una fiesta de chavorucos…
Al final, la noche aconteció sin mayores eventualidades, mi gesto de micro-violencia rindió frutos y me hizo pensar en la manera en que gobierna un partido político cuando se encuentra en el poder.

Ahora sé lo que siente el PRI cuando gobierna, deja que la gente actúe libremente… hasta que no le parece y entonces dispone hacer lo que quiere con la excusa de que se ha comportado de manera democrática, hasta ese punto; como cuando un chico puso space oddity a la hora que religiosamente resuenan las cumbias en las fiestas Chilangas, matando el mood, salvo para un par de fritos que cantaron tan intensamente que parecía una rola de Juanga o Jose Alfredo… salud.