El libro de las virtudes

Entre las búsquedas más importantes del año 2014, se destaca la necesidad de expresar ideas. Por motivos que algún día voy a comprender mejor, perdí cierta inseguridad de compartir el fruto de mis divagaciones mentales, y decidí que eventualmente pueden ser útiles o interesantes para alguien. Este espacio es mi más reciente expresión de reflexiones. Pero guardo en la computadora un archivo al que pretenciosamente titulé “Libro de las virtudes”, en el que he explayado algunas ideas sueltas sobre determinadas cuestiones que hacen a lo profundo del ser humano. A continuación transcribo lo que en algún momento se me ocurrió sobre la felicidad. Quizás en otras ocasiones comparta otros extractos.


Hoy en día, muchos confunden la felicidad con alegrías efímeras. Otros hablan de “momentos felices” como espacios en los que se puede ser feliz. La realidad es que la felicidad es más parecida a una decisión de vida: quien se lo propone, si adopta ciertas actitudes y descarta otras, consigue sentirse realizado. Para los creyentes, además, la felicidad imperfecta de esta vida es un adelanto de la plena felicidad que se alcanzará en la vida eterna. Por otro lado, para ser feliz se puede buscar la concreción de proyectos personales; pero para ser más feliz, se debe buscar que los que están alrededor de uno estén más cerca de su propia felicidad a partir de nuestra intervención en sus vidas. Porque, como dice una famosa máxima, “no permitas jamás que alguien venga a ti y se aleje sin ser mejor y más feliz”.


Todos tenemos en nuestros corazones el deseo de ser plenamente felices. En la búsqueda por concretarlo, se cometen errores y aciertos que van marcando un camino de vida. También existen muchas personas que no viven felices o que no están seguras de cómo se sienten con respecto a esto. Muchas veces, estas personas cometen sucesivamente los mismos errores, a pesar de que en última instancia terminan llevándolas a sentirse insatisfechas. Entonces, ¿qué es lo que impide a una persona establecer la conexión entre aquello que hace mal y su infelicidad? Probablemente haya muchas respuestas para esta pregunta. El mejor consejo que puedo dar para esto es una frase hecha: nadie consigue resultados distintos haciendo siempre lo mismo. Por eso, mejor es revisar qué cosas hacemos mal (=nos hacen mal) e intentar mejorarlas.