Bondad y un poco mas

La señorita que para estos días me tenia emocionado, gracias a Dios tenia la posibilidad de ir a tomar fotos, siempre y cuando ella quisiera claro esta, ya que las personas que en cierta medida iban a cubrir el evento con fotos y demás cosas le habían dicho que si les podía ayudar.

Al saber todo esto obviamente yo comencé a mover mis cartas para convencerla, tenia que convencerla de que fuera, quería verla aunque fueran unos 2 minutos, lo que yo quería era ver su sonrisa y sus ojos aunque fuera por un instante ese día.

Y así fue toda esa semana, cuando ya solo faltaba un día, ella estaba bastante indecisa en si ir o no, yo la comprendía, tenia que levantarse muy temprano para emprender el viaje a la universidad, pero igual no iba a dejar de insistirle en la idea de que fuera, que me gustaría muchísimo verla, y poder hablar aunque sea un pequeño instante con ella, porque todo eso era verdad en mi interior me moría por verla, por platicar con ella, por decirle alguna broma sobre las personas de nuestro alrededor o cualquier cosa.

Pasamos ese día hablando de muchas , entre ellas esas cosas que esperaba que la convencieran para ir a la universidad y poder verla, recuerdo que al final logre convencerla, me sentía simplemente un campeón, pero igual tenia que despedirme porque me tenia que levantar muy temprano, si tan temprano que tenia que poner mi despertador a las 4:30 am, y ya era la 1:00 am y yo hablando con ella, igual no iba a perderme una hora de platica con ella por otra cosa, aunque me tuviese que levantar temprano.

Y si, se había llegado el día de la carrera en la universidad, del cual en mi área sinceramente no me sentía conforme por como se habían dado todas las cosas, pero igual tenia que hacerle cara a mis responsabilidades.

Recuerdo haber madrugado y decirle sus buenos días respectivos, recuerdo también que le dije que no había comido, porque simplemente me había agarrado la tarde, ella atentamente se había ofrecido a llevarme algo, a lo cual por supuesto no le dije que no, y lo tome como una gran muestra de bondad y cariño, no me conocía mucho pero ya le nacía de su corazón alimentar a este humilde servidor, ahí comprendí que estaba frente a una mujer que siempre ayuda a esas personas que ella aprecia, lo cual sin duda me pareció algo sin palabras.

Al final llegue a tiempo a la universidad y comenzamos hacer todos los preparativos para la misma, por suerte ella podía llegar un poco mas tarde, recuerdo haber comenzado a ordenar todo,es tan bonito recordar porque igual haciendo todo esto en mi mente no dejaba de pensar que iba a llegar, que la iba a poder ver, en mi mente rebotaba aquello de “a que horas iba a llegar”.

Cuando por fin la vi, lo único en lo que pensé fue “tengo que ir hablarle” y así fue, sin nervios ni nada me encamine hacia donde estaba ella, di un salto y le dije “hola, que tal” … ella con su mochila rosada, resaltaba a metros de distancia… “bien bien, y vos?” me respondió ella, recuerdo que estuvimos cruzando un par de palabras hasta que me pregunto si conocía a una niña, con la cual ella tenia que reunirse para coordinar todo… yo, sin esperar un minuto le dije que le iba ayudar, recuerdo que la deje sentada solo para ir a buscar esta persona, no me costo mucho ya que era una de las compañeras con la cual se había organizado todo, le dije que ella era y deje que se preparara para todo, yo ya estaba feliz, ya la había visto, ya había visto su mirada y sus pecas tan peculiares.

Pasaron los minutos y no les miento que a cada instante giraba la cabeza para buscarla, quería saber donde estaba, si hubiera contado la cantidad de veces que la vi ese día, no les miento pero creo que fueron mas de 30 veces, yo estaba haciendo lo mio, pero eso no me privaba de mi deseo de querer verla, quería que se terminara todo para ir hablarle, y poderme sentar con ella por un instante, miraba el reloj y preguntaba cuanto faltaba, ya falta poco me decían los que me acompañaban en ese momento.

“una de las muchas fotos que ella tomo.”

Por fin el evento se había terminado, era mi momento de ir hablarle, recuerdo que rápido ayude en lo que tenia que hacer y recuerdo vagamente escuchar el “daremos refrigerio”, obviamente tenia hambre pero eso no iba hacer que me esperara 15 minutos hasta que me lo dieran, así que me escabullí y salí corriendo para donde ella estaba, recuerdo que nos sentamos hablar por un momento y ella me dijo… “queres tu bimbolete”, se imaginan mi cara, por todo lo que había hecho se me había olvidado ese detalle, si por favor le dije, y como un oso hambriento me lo comí, recuerdo que le pregunte si quería y ella me dijo que no, que ella había comido, comía y la miraba, y no dejaba de pensar que una mujer así se merecía lo mejor de esta vida, recuerdo que incluso recogimos una basura que estaba cerca ya que ambos compartimos la idea de cuidar el ambiente y esas cosas, y le dije “sabes que me escabullí, ahorita han de estar preguntado por mi” jajaja los dos nos comenzamos a reír, y le dije que me había encantado verla, pero que tenia que ir hacer acto de presencia, con nada de emoción la deje, recuerdo que como factor común en esta relación tenia unos minutos de no verla y ya quería saber que otro día iba a tener la oportunidad de verla.

Desde ese día el recuerdo de esa mujer y sus hermosos cachetes ahora iban acompañados, del respeto y aprecio mas grande que podía llegar a sentir un hombre por un mujer.

la quería y la quería conmigo.