Un oficio en la represión

De todas las notas que pude leer acerca de los riegos permanentes que acechan al oficio más vulnerable en la actualidad, hubo uno en específico que tomó mi atención; la suerte de ese joven no fue la esperada en aquel entonces.

Tenía 20 años, trabajaba para La Prensa de Monclova y se dirigía a la ciudad de Monterrey para hacer una entrevista a un cómico muy conocido de la región. Según el documento, José Emmanuel Ruiz estaba por concluir su licenciatura en Comunicación, había ganado el premio Estatal de Periodismo y se estrenaba en el mundo informativo. Era inocente y tenía muchas ilusiones. Su propio reto lo condujo a lo desconocido: salir de su estado, conocer el entorno “desde afuera” y lograr su objetivo de vida: ser un periodista de alto calibre.

José se encuentra con el personaje a entrevistar (el primero y último de su vida), y este lo invita a subir a su automóvil para dirigirse al lugar acordado por ambos e iniciar una parte del documental. Eran las ocho de la noche y no llevaban ni dos cuadras recorridas cuando una camioneta les cerró el paso. De ella bajaron unos sujetos que portaban armas e hicieron señas a las víctimas para que ingresaran a la camioneta. 12 horas después los cuerpos fueron encontrados sin vida. Ahí terminó el deseo de Emmanuel.

Los agentes encargados dijeron que el comediante tenía nexos con grupos delictivos y José sólo tuvo la mala suerte que nadie espera. El atentado ocurrió en marzo del 2011.

En marzo de 2017 –seis años después–, una periodista fue asesinada en la ciudad de Chihuahua al salir de su domicilio. Las corporaciones de seguridad del Estado declararon que este hecho “se relaciona con la actividad periodística de la víctima, es decir, las investigaciones (notas y artículos) que diera a conocer sobre el crimen organizado, inseguridad y política, a través de los periódicos para los que trabajaba”. El caso continúa en investigación.

El tema se convirtió en un fenómeno de carácter nacional y el periódico Reforma (29–03–2017) y la organización Artículo 19, dieron a conocer que las agresiones contra periodistas en México sumaron 426 durante el 2016, por lo que se convirtió en el año más peligroso de la historia para este oficio. Un aumento del 7 por ciento en comparación con el 2015. El 2017 puede ser peor.

Además, el organismo de derechos humanos también señaló que hubo un aumento del 15 por ciento en el número de agresiones contra mujeres periodistas –llegó a 96 casos el año pasado.

La vida del periodista juega un destino diferente cada día y el periodismo se convirtió en el oficio de la represión en el cual ya no se sabe cuál es la mejor manera de informar.

Hay temor, hay incertidumbre. El periodista no sueña con ninguno de estos hechos; busca dirigir la información por medio de la pluma y el papel, sentirse seguro de nueva cuenta para ejercer su derecho. Si es que algún día existió.

Otro dato:

En su Carta abierta de un escritor a la Junta Militar (1977), Rodolfo Walsh declaró que “los aciertos son errores, los que reconocen como errores son crímenes y lo que omiten son calamidades”. Un día después, un grupo de la Armada lo mató a tiros en una esquina de Buenos Aires.

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