Soy un Light Traveler

Están equivocados aquellos que piensan que invertir en viajes es un lujo reservado sólo para quiénes perciben salarios considerablemente mayores del promedio per cápita. Es una cuestión de planificación y de priorizar intereses.

Lógicamente, esa planificación requiere disciplina y paciencia, pero ante todo, la convicción de que viajar no es un gasto efímero que termina cuando finaliza el itinerario. Muy por el contrario, es invertir en experiencias, es enriquecer la mente y el alma a través del descubrimiento de nuevas perspectivas del mundo que siempre habitamos pero que nunca deja de sorprendernos.

Por tanto, si uno define como meta, ir conociendo progresivamente nuevos lugares, debe comenzar a destinar una parte de lo percibido, por más ínfimo que sea, a este nuevo propósito. Y no hace falta ser demasiado pretencioso, porque más cerca de lo que creés puede haber un destino interesante, inclusive dentro de tu propio país.

Pero a pesar de esa reflexión, seguro estarás pensando, amigo lector, «hasta ahora no entiendo por qué esa expresión ‘light traveler’, ñembo cool gua’u, japoína»

Ser un light traveler, es ser un viajero que le gusta ir liviano, suelto. En una analogía sencilla y muy personal, cargar un equipaje aparatoso representa quedarse, impedir la fluidez de la experiencia, es atarse a la realidad de la que uno idealmente pretende escaparse. Yo disfruto sabiendo que mi carga no será un impedimento, que llevo todo conmigo y que no hay manera que pueda ir dejando cosas por el camino (lo que es muy común que suceda, a juzgar por mi decadente capacidad de acordarme de cuidar lo que llevo).

Sin embargo, el concepto no se reduce sólo al equipaje, sino a todo aquello que forma parte de la vivencia, que nada obstaculice, que nada interfiera esa fluidez de la experiencia.

Así como hoy vivimos en la era de la información y ya no existen excusas para no estar informado de lo que pasa alrededor, de la misma manera, resultan escasas las justificaciones para no conocer esos lugares de los que tanto escuchaste hablar y en los que tanto tiempo invertiste, imaginando cómo sería ver París desde la punta de la Torre Eifel o dejarte invadir por la magia milenaria que envuelve al Machu Pichu.

Autogestión: clave del Light Traveler

De valde vamos a hablar de las ventajas y facilidades que brindan herramientas online de compra de tickets aéreos, porque honestamente ya está obsoleta la discusión acerca de su efectividad y conveniencia. Aunque sí me gustaría abordar el tema de los hospedajes, ese tema que segrega parejas e instala las primeras divisiones en grupos de viaje.

Si necesitás un departamento completo, o solamente una habitación para dos a un precio razonable, Airbnb es la mejor opción para encontrar estos lugares que plasman fielmente la personalidad del anfitrión que te recibe. De hecho, existe una interrelación con la persona que te hospeda, tras la bienvenida, hubo veces en las que me quedé conversando con ella, con lo cual, muchas veces se establece inclusive una amistad.

*Se hace amigo y la vez siguiente ya pechea para que no le cobre*

Pero si tu palo es viajar más desprendido todavía, CouchSurfing te va a gustar, aunque tené en cuenta que es algo más ‘chauloquista’, como diría un célebre amigo mío. Si bien podés elegir donde quedarte, el hecho que sea gratuito (no hay costo en la mayoría de los hospedajes porque se busca construir una red colaborativa de viajeros) hace que no exista de parte del anfitrión una responsabilidad de brindarte las condiciones básicas. ‘No money, no duties’, es el tema ahí. CouchSurfing es recíproco, funciona en base a recomendaciones de los demás, por lo que vos también eventualmente deberías estar dispuesto a recibir, ‘dar para recibir’, he’i la perrada. Si estás dispuesto, recomendadísimo.

Ojo, el light traveler no sacrifica la comodidad ni la limpieza en el afán idealista de viajar liviano. Se trata de buscar alternativas convenientes, porque en la planificación de una escapada, se encuentran miles de opciones que se adaptan a todo tipo de necesidad. Aquí algunos ejemplos de los lugares de Airbnb en los que paré a precios muy accesibles en Barcelona (Consel del Cent, l’Eixample) y París (Place Maréchal Juin, Ilhe de France).

Si querés aprovechar tu estadía para comer rico, andá a lo seguro, hay varias aplicaciones que recomiendan dónde comer, pero yo siempre uso Trip Advisor, que maneja un ránking interesante de sugerencias en varias partes del mundo y casi nunca fallan. Sirve muy bien también para buscar actividades interesantes. Más adelante en #LightTraveler13 vamos a compartir datos sobre platos recomendados de diversos destinos.

En definitiva, ser un Light Traveler no es una fascinación circunstancial tipo los crossfiters que se enceguecen y fanatizan por lo que hacen, es todo lo contrario, es tomarse el viaje con calma, disfrutando cada minuto la vivencia de estar en un lugar distinto.

(No tengo nada contra el crossfit, pero ovaléma tanto fanatismo hacia la actividad).