
Julia Vargas Weise. “Las películas las completa el espectador”
Julia Vargas, cochabambina radicada en España, inició en el cine con Los hermanos Cartagena de Paolo Agazzi. Hace 35 años fundó AVE, una institución educativa de educación popular que da talleres a mujeres indígenas y a niños trabajadores. Estuvo en el movimiento de video en Bolivia en la década del 90 representando a Bolivia en Latinoamérica. Su temática de mayor estudio son los indígenas.
Es directora de Carga Sellada, el más reciente filme boliviano estrenado en lo que va del año que costó $500.000 aproximadamente. Julia hace una reflexión sobre la película que recibió el premio del jurado en el Festival de Cine internacional de la India y sobre la situación del cine nacional haciendo énfasis en la percepción de la mujer dentro del séptimo arte en el país.
Andrea Monasterios (AM).- Carga Sellada trae una temática poco explorada en las historias que los bolivianos contamos ¿Por qué es importante hablar de este tema?
Julia Vargas Weise (JVW).- Es importante porque es un problema universal, afecta a la ecología, y si hablamos mucho de proteger la madre tierra eso incluye el no permitir basura ajena como se plantea en la película, por eso la frase clave es ‘no pertenece’.
Antes de escribir, contraté a un sociólogo indígena para que haga un estudio de lo que realmente pasó, coleccioné todos los recortes de prensa, información de Greenpeace, no he tomado el tema a la ligera. Hay investigación de este tema que tenía que ser un documental, pero en ese momento no había mucha claridad en la información. Lo esencial fue tomar conciencia sobre el tráfico de tóxicos y el peligro que conlleva.
AM.- El contexto de Carga Sellada está situado hace 20 años, la situación rural no es la misma que antes ¿Es una propuesta válida para nuestra época?
JVW.- Las películas las completa el espectador, una hace la propuesta y las percepciones varían de acuerdo a la persona.
Me mantuve en una época cuando no habían celulares y podías quedarte incomunicado 13 días, ahora es diferente, el mismo contexto indígena cambió. Queríamos mostrar el aislamiento, a las comunidades desprotegidas por falta de comunicación. Pero ahora muchas cosas han cambiado.
AM.- La escena en la que imita a la imagen de la Pietá, en la que Tania sostiene al Mayor cuando este se siente derrotado ¿Con qué intención la trabajó?
JVW.- Tienes que entender que yo soy mujer y tenía una gran responsabilidad en crear este personaje femenino. Hay muchos mitos sobre que las mujeres ven el erotismo o el sexo solo con amor, en realidad nosotras sabemos cuánto podemos darnos y recibir.
En este caso hay un contenido maternal por eso la escena comienza como La Pietá. Yo la he trabajado mucho, lo que yo quería era mostrar que una mujer puede entender el amor desde la ternura y el cobijo.
AM.- Otra escena en particular que llamó la atención fue hacia el final, en la que aparecen varios diablos.
JVW.- El personaje del diablo que Jorge Hidalgo interpreta, es una metáfora, es el tío pero también es el pueblo. Él no tiene una presencia continua pero está, y eso es lo que lleva al enfrentamiento, al clímax de la película.
El peligro de la escena es que se lo tome como algo folclórico. Por eso es que los trajes no son folclóricos, se ha trabajado con la textura y el color para que sea diferente, ha sido una de las decisiones más difíciles para que no sea interpretado como folclore si no como una metáfora.
AM.- Todo rodaje está cargado de experiencias ¿Alguna anécdota que se le haya quedado?
Hubo momentos lindos con el contacto de la gente. Por ejemplo en Viscachani nos contaron que antes hubo un ingenio y que la misma gente los había botado porque estaban contaminando el lago. Es decir que en la realidad pasó algo que nosotros estábamos inventando.
Mi estreno en Machacamarca fue mi alfombra roja, la respuesta, los comentarios, el disfrute de los pobladores fue lo mejor. Yo me negué a la alfombra roja en La Paz y Cochabamba. Aquí en Santa Cruz tuve que hacerlo porque son ciertos códigos, pero no es lo importante.
AM.- ¿Cuál fue la precepción que recibió del público?
JVW.- Alguno de los espectadores me dijo que le he devuelto la fe en el cine nacional, eso es un gran cumplido para mí.
AM.- A propósito de Carga Sellada vi varios titulares que decían que el Gobierno apoya al cine nacional, ya que la estaban colaborando ¿En que ayudó el Gobierno?
JVW.- Para proyectar nos han dado espacios donde hacerlo.
AM.- El Gobierno fue el respaldo oficial de Conacine…
JVW.- Lo que nosotros recibimos en 2005 de Conacine fue un pequeño fondo de $us 2.000. Luego ingresó a Ibermedia, con el compromiso escrito de Conacine de $us 100.000 de préstamo. Como nadie ha devuelto el famoso préstamo, yo he sido una de las que ha peleado por la Ley del cine, juntando firmas de grandes cineastas para apoyar, he marchado y he elaborado en tres meses una propuesta, yo estaba involucrada, de eso nunca he tenido ni una respuesta.
De ese compromiso recibimos $us 90.000 teóricamente. Resulta que el gobierno no había pagado las cuotas hasta 2009 cuando las autoridades de Latinoamérica vinieron para pedirle al Presidente que pague lo que Conacine debía. Bolivia pago en 2009 y entonces hubo todo un movimiento en contra de Carga Sellada, decían que estaba obsoleto, que tenía que volver a postular, siendo que este proyecto ya estaba apoyado por Ibermedia. Tuvimos que mostrar documentos de un fondo mexicano que ganamos. Cesar Pérez tuvo que pelear por ese dinero y lo redujeron a $us 85.000 y eso es lo que recibimos, no del estado sino del fondo Ibermedia a quienes todavía le deben algo. AM.- Usted es una de las pocas directoras mujeres, ¿Cuál es su postura sobre el medio cinematográfico y la participación de la mujer en él?
JVW.- Yo soy la primera mujer fotógrafa del país, llegué a Bolivia con el título de Suiza y mi cámara profesional… No me quiero hacer ni víctima ni nada, pero siempre se me trataba como de segunda, siendo que era la única profesional inclusive graduada con honores. La lucha entonces era mostrar la solvencia profesional, algo similar viví también en Argentina.
Estuve 30 años sin hacer cine, como no habían espacios donde yo podía trabajar yo me puse a escribir y a dirigir. Ahora si hay muchas mujeres haciendo cine pero sobre todo en producción, vestuario y maquillaje, hay pocas mujeres guionistas o montajistas. Aunque en Carga Sellada hemos tenido a Yvett Paz Soldán, la única mujer gaffer de Bolivia y en maquillaje ha estado un hombre, los roles se han invertido, la concepción de este filme fue diferente.
Yo creo que la lucha feminista no está en los discursos, está en el hacer. A veces enfrentando conflictos familiares, a veces decimos que no estamos capacitadas y por eso no lo hacemos. Yo no estoy de acuerdo, eso es victimizarse. No hay que pedir permiso a nadie, nosotras tenemos que hacer y listo. A mi cine lo han ‘acusado’ de feminista solo porque mis personajes femeninos toman decisiones, asumen su sexualidad y son responsables de sí mismas.
AM.- ¿Qué hace falta en el cine nacional para que se logre un producto óptimo?
JVW.- Debo confesar que no he visto mucho cine nacional últimamente debido a que no radico en el país, aunque sí sigo las noticias por medio de la prensa y redes sociales. Pero puedo decir que para dirigir tienes que tener un mínimo de experiencia de vida y no me refiero a la edad. No hay un libro que te diga cómo crear un personaje, tienes que haber vivido, conocido gente, saber cómo reacciona el ser humano.
El problema básico y no quiero llegar a las quejas de siempre es que no hay políticas por el cine. Ni estatales, ni departamentales, ni municipales, desde el municipio se puede también apoyar al cine.
Hay un tema importante también y es que tú tienes que demostrar solvencia profesional. Tenemos que ofrecer un producto de calidad, para que los bolivianos les interese ver su propio cine. Y eso no solo pasa aquí, pasa en muchos lados. Es un tema similar al de la mujer, no porque sea mujer me tienes que hacer el favor para que pueda participar, sino por las capacidades profesionales. Tenemos la responsabilidad de hacer un producto de calidad.
AM.- Ahora se creará la carrera de cine en la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA), ¿podría dar alguna recomendación a los futuros cineastas del país?
JVW.- Rigor. El tema al acceso a la tecnología es ventaja y desventaja porque se llega al facilismo. Todo el tiempo la gente toma imágenes hasta banalizarlo, no está mal que la gente tenga acceso a la imagen, pero eso hace que no haya un rigor profesional. Hacer cine no solo es filmar, hay que tener responsabilidad en cuanto a la dramaturgia, al nivel actoral, a la estética, la continuidad, el montaje. Hay que profundizar en los temas que se transmiten a nivel visual. El cine no solo son palabras, estas contando una historia que puede variar por la sensación que da la música o el color de las imágenes.
No hay que folclorizar, el facilismo nos juega en contra. Yo creo que lo que si bien existe falta de escuela para forma profesionales, se requiere algo más que viene de la misma persona, la experiencia de vida, que vas a contar, como lo vas a hacer, que de decisiones has tomado, que concepto está detrás de la peli, que quieres decir ¿Por qué lo estás haciendo?
(*)Foto. La Razón
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