La cineasta boliviana detrás de carga sellada

Es el cuarto estreno de cine nacional en lo que va del año y se encuentra entre las diez películas más vistas de la semana en Bolivia, a pesar de tratar sobre un tema no habitual: los desechos tóxicos.

Carga sellada, filme en coproducción boliviana, mexicana, venezolana y francesa, viaja por todo el mundo y en su parada en Santa Cruz de la Sierra, su directora Julia Vargas contó las peripecias que padeció durante 13 años para reunir los $us 560.000 que demandó su realización; también habló acerca del espacio de la mujer dentro de la cinematografía nacional.

El viaje
Una carga de tierra contaminada es abandonada en el altiplano boliviano, la Policía debe deshacerse de ella. Todos corren peligro y cada segundo vale oro. Así comienza la historia.

La escena más relevante emula el cuadro de La pietá, de Miguel Ángel, en la que Tania, una pasajera campesina del tren, tiene entre sus brazos a Mariscal, un Policía déspota que pierde su poder ante la fémina. Es una escena erótica que muestra lo dulce y lo aguerrida que puede ser una mujer al mismo tiempo.

“Hay muchos mitos sobre cómo el erotismo o el sexo en las mujeres solo tiene que ser con amor; nosotras sabemos cómo darnos y también recibir”, explica la directora.

Como en todos sus trabajos, Julia asume la responsabilidad de destacar a la mujer, ya que recuerda que estuvo 30 años sin hacer cine porque el poco espacio en este campo era un privilegio para los hombres.
En Carga sellada trabajaron muchas mujeres, entre ellas Yveth Paz Soldán, la única gaffer (técnica en electricidad) de Bolivia. Lo curioso fue que el maquillista era un hombre. “Se invirtieron los roles”, matiza.

Hacer cine en Bolivia

El único apoyo del Gobierno boliviano fue brindarles un espacio para proyectar el filme. Mientras tanto Conacine aportó $us 85.000, de $us 100.000 comprometidos inicialmente. Fueron años de trajines, más de una década, pero al final con inversión extranjera el filme se hizo realidad.

Todo valió la pena, Carga sellada obtuvo el premio del jurado como mejor filme en el festival GOA de la India, tuvo buena aceptación en el Festival de Cine de La Habana, estará en el Chicago Latin Film Festival a fin de mes, y aguarda por las prenominaciones de los premios Platino en Uruguay.

“Una espectadora me dijo que le devolví la fe en el cine nacional, eso es un gran cumplido”, concluye Julia, aprovechando para exigir más apoyo gubernamental al sector y rigurosidad a los productores


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