
Luzmila Carpio: “Cantaría música oriental con permiso de su gente”
Sirino la visita todos los días y llena su interior. Eso le ayuda a ser más ella, una de las voces esenciales para conocer Bolivia. “Sirino es un espíritu, un hada que se compenetra en ti”, dice y su mística se traslada al otro lado del teléfono. Luzmila Carpio dejó Francia para cantarle a su tierra y ayer, envolvió con su voz de ave, a los paceños en el Teatro Municipal de la sede de Gobierno.
Oriunda de Qala Qala, una fría y singular comunidad potosina, la mujer denominada como una de las artistas indígenas más prolíficas de América del Sur (según la prestigiosa revista Rolling Stone), trajo su gira Ceremonia a La Paz y piensa también embrujar a Oruro, Cochabamba y su tierra natal.
EL DEBER conversó con ella sobre su retorno, su vida en Europa, su arte y su música.
_¿Este año, cómo se siente con la aceptación del público en su primera presentación?
¡Estoy muy emocionada y llena de alegría! Fue un recibimiento fantástico en La Paz. Ha estado repleto y me ha dado mucha satisfacción, estoy celebrando esta cosecha.
_El disco Yuyay Jap’ina fue seleccionado entre los mejores lanzamientos del año por la revista Rolling Stone, ¿cómo recibe esta noticia?
Fue una gran sorpresa. Estaba trabajando en un concierto cuando me dieron la noticia. ¡Es el mejor regalo! Nunca pensé que venga de una revista juvenil. Eso significa que he podido trascender a muchos lugares.
_¿En qué lugares del mundo se ha presentado en vivo?
Siempre he querido ser una lucecita prendida para mostrar lo nuestro en todas partes. Estuve casi en toda Europa y el año pasado visité por primera vez Australia y Nueva Zelanda, donde conocí a los indígenas.
Todavía no he ido a Estados Unidos, pero con mi constancia y disciplina sé que se abrirán oportunidades.
_¿Por qué canta en quechua?
Hace años atrás había mucha marginación hacia lo nuestro. Mi madre ha sufrido por haber sido mujer y quechua sin saber leer ni escribir.
Desde muy niña he escuchado con atención todas las historias que tenía que decir, ella hubiera escrito tres libros sobre lo que se ha perdido de los rituales y ofrendas. Tengo la misión de transmitir, mediante el arte y con mis bases históricas, toda la dulzura de este idioma que no tiene malicia y que profesa un amor profundo hacia la madre.
_¿Tiene pensado venir por Santa Cruz?
Estos son los primeros conciertos de Monarca Producciones, ha sido con mucho esfuerzo. En nuestro país es difícil porque no hay subvenciones, pero no me ha defraudado, ahora estamos programando fechas en Oruro, Potosí y Cochabamba. En Santa Cruz todavía no sabemos, tenemos que ver si habrá facilidades (para estar allí).
_¿Haría música del oriente?
¿Por qué no? (risas). Soy muy respetuosa de cada región, cada uno tiene sus raíces y espejos. Yo me he prestado el canto de los pájaros del altiplano para hacer mi música, no me gusta acaparar. Si quisiera cantar música del oriente, tendría que pedir permiso a su gente.
Del oriente boliviano admiro a Gladys Moreno. ¡Qué voz más bonita! Es como una felpa, una tela muy hermosa, ella nació con un don natural.
_¿Qué tiene planeado para su siguiente disco?
Quisiera hacer un álbum de diálogo con los pájaros de la Amazonia. Desearía que sea este año, pero es como un bebé, necesita tiempo de gestación, espera y buena salud.
_¿De dónde obtiene su inspiración?
Le hablo al Sirino, que es un espíritu que no se lo ve… Es como un hada de la música que se compenetra en ti, a veces aparece. Ayer, temprano en la mañana, le he dicho: ‘Acompáñame Sirino mío, ahora que tengo que cantar bien para mi tierra Bolivia’.
_¿Qué es lo que quiere transmitir con su música?
Amo agradecer a la vida, todo lo que estamos viviendo, al aire que respiramos, al agua que bebemos, a la naturaleza prodigiosa, al canto de la aves y a todos los animalitos.
Cuando una persona no nos escucha muy bien el saludo, o nos mira algo raro, no importa. Aunque las personas no escuchen bien mis canciones o mi saludo, yo lo hago con toda la fuerza de mi corazón, de mi ser. Cuando me escuchan, el sonido de la voz crea hilos de plata que transmiten amor.
_¿Cómo es el contraste de la vertiginosa vida de Francia con la de Bolivia, tan llena de naturaleza?
¡Qué bonita pregunta! En Francia me acogieron con tanto cariño, que se siente la fraternidad, nunca ha habido discriminación, como cualquier artista he subido a los diferentes escenarios, he podido cumplir con la misión de hacer conocer ese canto que las abuelas no han podido expresar.
Aunque hay momentos difíciles porque te falta tu pueblo, tu lengua y tus hermanos, pero a la vez aparece como estrellitas en un momento de tristeza, alguien que te dice qué bonita es esa canción, ¡no me dejan estar triste!
_¿Cuál es su postura sobre la línea política del país?
Es un poco difícil hablar de eso, les dejo el tema a los políticos. Pero cada vez que veo el mar, madre mar, madre que nos da frutos, le he dicho que tiene que volver (al país).
He dialogado con las gaviotas, que no las había escuchado antes, les he pedido con mi canto: ‘Mar para Bolivia’
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