Ay vida.
A veces cuando el sol sale o se mete me dan ganas de tumbarme en la cama y morirme un ratito, ponerme mis audífonos y escuchar esas canciones que me rompían un poco más de lo que ya estaba, de sentarme en el jardín y ver como los árboles se mecen de un lado a otro, de como la oscuridad a su paso iba guardando la vida, las ardillas corrían por el jardín, los pájaros se escondían en sus nidos, entre los árboles desaparecían, me refugiaba en mi cuarto, un cuarto lejos de la casa, con mis posters pegados por cada uno de los muros, prender mi incienso, sentarme a leer en el sillón. Ay vida, ¿A dónde me has traído? No llegó ni a los 30 y ya no quiero saber más de nada, ojalá pudiera hacerlo otra vez. Pero ya no estoy en el mismo lugar ni tengo la misma vida de antes, estoy lejos de casa, conforme pasa el tiempo siento que voy perdiendo cosas y nada ganó, ya no son los 17 donde te sientes rey del mundo, donde piensas que hoy todo es un caos, pero lo disfrutas, donde los amores son desechables y reemplazables. Ya no son más esos tiempos y ya no soy más esa chica.
Ay vida, ojalá tuviera 9 como los gatos.
