Prometo nunca olvidar…
Mi indiferencia fue la respuesta, aun que por dentro cargará una tempestad, de esas tempestades que sólo tú puedes provocar y bien sé que jamás volveré a dejar mis manos inquietas sobre tu cuerpo ni a mis labios aventurarse en tu piel.
Fuimos un cataclismo y aún recuerdo tus ojos dormilones posándose sobre mí y esa sonrisa iluminarse cuando yo entraba por aquella puerta, juguetear tu cabello y arrancar aquellos vellos que sobresalían de tu barbilla, era una cosa de las que más amaba, tocar tu espalda con mis manos frías, contarte sobre mi día, balconear a todos y burlarnos juntos.
Amor, mi vida, así te llamaba y así te sentía, ahora mismo creo que fuiste una jugarreta de mi mente, me lo haré creer, ya sabes para mantener la postura.
Tus demonios y los míos bien no se llevan pero bien se comprenden, siempre te mentí, puede te extrañe, puede extrañe el encierro.
Contigo a momentos conocí eso que Dios promete, pero también con lo que castiga.
