Antes de cruzar el Mediterráneo

“Thousands of migrants saved from Mediterranean in massive rescue effort”*
Ilustración Nama Cega

Cuando la única manera de salvarse es acercarse a la muerte. Esperar que pase de lado y no te vea. Quizá se pueda empezar de nuevo en un lugar donde el terror sea menor. No se sabe y sólo queda intentarlo. Ver qué pasa y, entre tanto, rezar para que tú y tu familia, por lo menos esta, haga parte de los “afortunados” que sobreviven. Afortunados en un primer momento porque, al menos, estarán vivos y lejos del infierno que por tanto tiempo soportaron. Luego, de nuevo, incertidumbre. No se sabe qué va a pasar. Ni siquiera si a alguien realmente le importa el arribo de los “afortunados”. O si les importa más allá del hecho de cómo esto pueda afectar su vida, incomodar su estancia. O si hay quienes les importa tanto como para aprovecharse de su vulnerabilidad y sacar ventaja mientras el resto se hace de la vista gorda… Mientras los otros, nos excusamos por la lejanía y porque “acá” pasan cosas más o igual de terribles y no nos damos cuenta o hacemos los que no nos damos cuenta porque, de alguna manera, creemos fervientemente que no hay nada que podamos hacer, que lo único que podemos hacer es seguir con “nuestras vidas” lo mejor que se pueda. Igual, han pasado ya tantas cosas y tampoco hemos hecho nada que esta vez no será diferente…¡Ah!, distancia insuperable de un-nosotros.

*Una noticia de Mashable que veo por Twitter

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