El feminismo y el Nobel

Empezaré diciendo que soy un feminista activo, y que me ha indignado la reacción de algunos exaltados ante la protesta de Ángela Bernardo ante la ausencia de mujeres entre los galardonados del Nobel de 2016. La mayoría de los comentarios ofensivos eran enormemente machistas, pero había otros comentarios catalogados igualmente como tales, que al menos a mí, me invitaron a una reflexión. Quizá haya sido porque quienes me conocen también saben que soy una persona crítica incluso (puede que más, incluso) con las posturas hacia las que soy más cercano. Simplemente porque creo que una postura o una causa, defendida con argumentos débiles o incluso falaces, pierde legitimidad.

Veamos. Evidentemente no voy a negar que el machismo existe y está muy patente en el mundo en general. Aunque menos, también está presente en la esfera occidental y es una cuestión social en la que incluso en países como Suecia, aún queda un larguísimo camino por recorrer.

Sin embargo quiero hacer una crítica constructiva a Ángela, sobre la forma en la que ha hecho esta denuncia. Porque a no ser que hablemos de imponer una cuota femenina en los premiados, para poder acusar a la academia Nobel de machismo debería haber al menos una duda razonable, si no una evidencia clara, de que se ha excluido a una mujer en cualquiera de las categorías del Nobel, para premiar en su lugar a un hombre por un logro de menor o igual importancia. Y no sólo esto. Es más que evidente que la investigación puntera está poblada mayoritariamente por hombres. Quizá el machismo no esté en la academia sueca que no hace sino premiar las cabezas visibles, sino más bien en los organismos que controlan los proyectos de investigación. De ser así, culpar a la academia sería también errar el tiro.

Siendo sincero salvo a Bob Dylan, desconozco a todos los premiados, y tampoco estoy a la última de dichos campos de investigación. Por eso no soy capaz de afirmar ni tan siquiera dejar caer que los Nobel 2016 estén manchados de machismo. Desconozco si Ángela tiene más información, y si se descubriese tal cosa sería yo el primero en protestar. Pero sin aportar más datos, decir simplemente que de once premiados no hay ninguna mujer no deja de ser una curiosidad estadística.

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