Por qué Matrix y no V de Vendetta debería ser el paradigma de la lucha antisistema

V de Vendetta, con la característica máscara de Guy Fawkes que, desde 2008 se ha convertido en el símbolo del hacktivismo es una de las películas de culto para muchos cuando se trata de hablar de movimientos anti-sistema. Aunque como metáfora fílmica es bonita, e incluye una de las mejores citas de la historia del cine político (“Bajo esta máscara hay algo más que carne. Bajo esta máscara hay una idea… Y las ideas son a prueba de balas.”), lo cierto es que siempre me ha parecido mucho más acertada y completa, como metáfora de la lucha antisistema, Matrix. Y voy a explicar por qué.

Matrix (1999), de las Wachowski representa a mi modo de ver mucho más fielmente lo que significa el statu quo de la sociedad actual y de quienes luchan contra el “establishment”. ¿No te lo crees? Analicémoslo.

En la película aparece una sociedad aparentemente normal, llena de personas que se creen más o menos felices y viven sus vidas con más o menos normalidad. Pero entre esa sociedad hay algunos individuos especiales. Aparentemente tienen una visión diferente, y se ponen en contacto con algunos seleccionados que parecen tener algún potencial. Lo más importante que hay que entender es que quien no desea ver esa otra realidad, quien no desea tener esa visión diferente, jamás va a atender a razones. Por eso ha de ser una decisión consciente y voluntaria de la persona contactada. Una vez tomada, y elegida la pastilla roja, viene un proceso de desconexión de esa supuesta realidad que se ha vivido hasta ese momento.

Tomar la pastilla roja ha de ser una decisión voluntaria

Sólo entonces se comprende cómo el mundo está dominado por unos entes que sólo usan a las personas como unidades de producción sin importar ninguna otra consideración. Por supuesto, además de comprender eso uno tiene que aprender de nuevo a pensar y comprender la realidad, ya que nada es lo que parecía. Y lo más importante. Es un proceso irreversible. Desde ese momento, los que viven al margen usan un pseudónimo para permanecer anónimos al sistema.

Quienes están desenchufados de Matrix pueden volver a ella y mezclarse con los que aún viven esa realidad superficial, e intentar captar a otros. El ciclo sigue. Desde fuera la existencia de aquellos que aún siguen conectados parece casi infantil. Cuando uno está fuera no sólo es consciente de esa realidad simulada, sino que además alcanza una verdadera comprensión de los mecanismos y los engranajes que mantienen a Matrix. Y por supuesto, cómo combatirla. Desde luego, el sistema no está por la labor de permitirlo, e intenta acabar con estos disidentes. Si es preciso corromperá a algunos de ellos para destruir desde dentro a este movimiento de libertarios. Esto es así porque algunos de los desconectados no pueden soportar la crudeza de la realidad, y preferirían vivir en la dulce ignorancia anterior.

El argumento de la película no es más que el viaje de aprendizaje y entrenamiento de uno de estos libertarios (que adopta el alias de Neo), desde que es captado por la resistencia y se le ofrece esta nueva visión, hasta que llega a dominar todos los resortes que mantienen a Matrix, y por tanto puede vivir al margen del sistema sin verse afectado por sus inferencias. Bienvenido al mundo real.

Cambia a las máquinas por el capitalismo, el desenchufarse por leer y formarse en filosofía política, y cambia a los agentes por los mecanismos de poder manipulando y socavando todo. De nada.

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