La gotera II

Las seis de la mañana me cogieron por sorpresa, recién salida de un sueño. Empezaba a entrar la luz por mi ventana.

Me pareció oír un murmullo en el pasillo, así que me despegué del colchón con dificultad y fui a investigar. No podía ser. La zona de la gotera se había extendido por toda la pared. La oscuridad estaba salpicaba con abundantes reflejos iridescentes de todos los colores. No pude evitar alargar el brazo para tocar tanta belleza.

Mi mano se hundió en una frialdad imposible que casi me congela. Aún y así, en lugar de retirarme como reflejo, avancé para intentar meterme en su interior.

¿Me había vuelto finalmente loca? Me daba igual. Al segundo paso hacia delante la pared se cerró detrás de mí. Estaba dentro.

Continuará…