Mis días cazando Pokemones

Hoy lloviznaba y no daba para salir a buscar Pokemones por la calle. Así que me guaré las Pokebolas y me dediqué a escuchar historias. Algunas bastante increíbles, delirantes y hasta infantiles. Anoche cerré mi día sonriendo porque tenía un nuevo entretenimiento que me haría, finalmente, caminar algunos kilómetros, los que dejé de caminar hace tiempo.

Lo cierto es que la app no me envió mensajes, notificaciones, ni nada invasivo. Estaba allí apagada en mi celular. No decía nada. No reclamaba nada.

A media tarde me tocaba salir a buscar a mi sobrina al colegio. Ahí decidí encender la app y capturar algunos Pokemones en el camino. Ya no habían tantos como ayer, pero capturé 3. Aún no me alcanzó para superar el nivel 4. Quiero ver qué es entrenar un Pokemon. Yo me lo imagino como Rocky, entrenando subiendo y bajando escaleras. ¡Listo! Cerrame la 8 que entre la caminata y la subi-baja de escaleras llego al verano con unos kilitos menos en el haber.

Mientras tanto en el mundo facebookeano, la polemica se desataba casi ferozmente. Anti-PokemonGO, PRO-PokemonGO, ángeles y demonios. Interpretaciones libres de fonemas japoneses, que ni siquiera sé si lo que yo escucho es lo que es, se le parece o nada que ver. ¡Aiko, ayudameeee! (mi amiga japonesa -aunque soy más contemporánea de su madre, je, que es argentina).

Mito
A todos los que les digo que estoy jugando PokemonGO me dicen que me cuide de los autobuses, de los árboles. Me tratan de zombie. ¡Helloooo! Sigo siendo yo. La misma despierta de siempre, capaz de llevarse puesto un poste porque sí no más… La verdad que no quedas autista. Aunque causa gracia la imagen. Ojo yo misma lo pensé y hasta publiqué un gráfico que se hizo viral y me hizo ganar varios seguidores en twitter.

¿Qué es Pokemon, tía? -la pregunta no tardaría en llegar si no dejaba de hablar por whatsapp con mis amigas al respecto. 
Esteeee… bueno, hay un dibujo animado que se llama así. Y…
 — Sí, ya sé Pikachu. Es amarillo y parece un conejo.

¡Listo zafé! Ya sabe de Pikachu…

No, zafé nada. Quiere ver como es. ¡Santo giro inesperado, Batman!

Ahí fui de jugar a perseguir Pokemones a intentar dibujar a Pikachu y un dragón que salió por ahí en google y al que Cata, de la nada, bautizó “Dragon Ball Z”. Era Charizard (¡Gracias Pablo, por desasnarme!).

Pero ese es otro dibu, Cata.
 — No importa, tía. A mi me gusta así.

Después tuve que recortarlos y calarlos para hacer móviles. Quedaron en dibujos sin pintar, y calados. Debo manualidades de tercer grado desde hace más de 30 años.

Ya es de noche, casi las 23hs. Quizás mañana pueda vivir otra experiencia pokemonesca.

La evolución se nota muy bien… el dragón está mucho mejor logrado que Pikachu
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