Nuestros hijos y las redes: mi responsabilidad como adulto

No soy madre pero observo. Soy una tía que trata de estar y ser presente en mi sobrina. Hasta ahora lo he logrado con creces, ella sólo tiene 6 años. Su vida es el juego, los roles, los superhéroes, la maestra y sus alumnos, la mamá y sus hijitos. Pero a pesar de todo ello y del cuidado que sus papás tienen en la exposición a una vida digital, mi sobrina podría comenzar un camino que no quisiera para ella. El camino que veo en muchos chicos pequeños, que sin una explicación coherente manejan redes sociales. Sí, quizás un poco más grandes. Pero un lugar donde ellos estigmatizan su primera conquista sin adultos de por medio. Donde están ellos, el medio y otros ellos que no pueden ser ellos niños/pre-adolescentes sino muchas veces “ellos adultos enfermos”.

Si me comparo… bueno no puedo hacerlo. Hace 40 años no existía esta sobre exposición mediática. Hace 40 años cuando yo tenía 6, mi vida era ir al cole, jugar con mis amigos y andar en bicicleta. Ver algo de televisión a la hora de la medienda y seguir jugando. Nuestro método de comunicación extra-adultos eran dos latas de conserva y un hilo de algodón que las unían. Pensaba que era un gran invento.

Hoy los chicos están mediatizados, expuestos por donde se lo mire. Teléfonos inteligentes, televisores inteligentes, aparatos inteligentes, casas inteligentes. Les estamos arruinando la vida… ¡y no reaccionamos!

Peligros en la red como el sexting, el grooming o el ciberbullying hacen que los adultos vean con temor este fenómeno. Si a eso sumamos el desconocimiento del mundo digital, se genera un caldo de cultivo para la formación de una generación de “huérfanos digitales”.

Aún así me asombra ver que, si por ejemplo Facebook que dice entre sus reglas que menores de 14 años no pueden tener un perfil en sus redes, haya padres que les permitan tener un perfil cuando tienen 12 años. ¡Peor aún cuando no han cumplido 8! Y es que justamente esta franja de edad que va de los 8 a los 12 son los más vulnerables. Esta medida es totalmente ignorada y cada vez más niños tienen perfiles en esta red. Chicos inmaduros que aún no tienen un filtro formado para discernir entre el bien y el mal.

Se estima que los niños entre 8 y 18 años destinan aproximadamente 5 horas a navegar online. La mitad de ellos se conecta a diario a las redes sociales más populares. Ante esta realidad, es mejor que los padres no nieguen la evidencia y se informen mejor sobre el uso de estas redes para proteger a sus hijos.

Lloramos cuando leemos una noticia de una niña de 12 años que desapareció de la casa. Lloramos más y nos rasgamos las ropas cuando nos enteramos que fue violada y asesinada por un adulto enfermo. ¡Podemos cambiar la historia! ¡Tenemos que hacerlo! Nuestro contrato tácito como padres y como adultos es el cuidado de nuestros cachorros. En lugar de eso estamos preocupados por nuestras selfies, nuestras vidas expuestas, el glamour que creemos que generamos, ser famosos con millones de seguidores que jamás sabremos quienes son. ¡Por favor, reaccionemos! Ocho de cada 10 niños que usan redes sociales en Internet sin el control de sus padres sufre acoso pedófilo de criminales que en la mayoría de los casos no revelan su verdadera identidad.

Pensar que los chicos saben más que uno es un error
Los padres, muchas veces, con o sin intención, buscan excusas para no comprometerse con el cuidado. Pensar que los chicos saben más que uno es un error. Ellos sólo tienen el conocimiento instrumental, pero muchas veces no dimensionan el peligro.

Hay padres que estarán más a favor del control, otros no tanto y más bien enfocados en fomentar la confianza basada en un pensamiento crítico. Otros en mitad y mitad. A los menos no les interesa nada de todo esto, piensan que “esto no les va a pasar y punto”. Elijas lo que elijas para la protección de tu hijo, no temas decirle que «NO» a algunas cosas. Es preferible que llore un poco ahora pero que le ayudes a aprender, lo acompañes a madurar, a crear filtros de autodefensa, a construir confianza en ellos y en la relación padres e hijos. Los tíos y tías, como las abuelas y abuelos, podemos estar más presentes también acompañando a los padres. Aunque la responsabilidad es íntegramente parental, los adultos de la familia podemos acompañar y ayudar a crear esos filtros también. Si papá y mamá dicen «No», es «No» para todas las personas que pueden habilitar al menor a dejarles hacer lo que ellos quieran.

Soy fan de la tecnología. Me encantan las redes sociales, los smartphones hiperconectados y todo eso. Sin embargo existe un límite. Sobre todo cuando brindamos conectividad a los menores que están a nuestro cargo. Ayudémosles a salir a jugar a la plaza, o a reunirse en casa o en la casa de otro amiguito. Cultivemos valores cimentados en la confianza, en la presencia, en la capacidad de elección. No dejemos de darles responsabilidades acorde a su edad y brindarles herramientas para crecer y vivir.

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