Renta Fija a punto de estallar

La burbuja de liquidez se traslada a todo los activos financieros


Tras los últimos años de inyecciones continuas de liquidez por parte de todos los Bancos Centrales, nadie puede dudar a estas alturas que estamos sumergidos en una inmensa burbuja monetaria.

La burbuja actual como muchas otras anteriores se cimentan en los excesos previos cometidos en la economía real, que normalmente se han visto apoyados por el poder político, con “ayudas” que a todos nos suenan familiares, desde bajos tipos de interés, legislación fomentando un sector o actividad (por ejemplo las energías renovables), ayudas fiscales en la compra de vivienda en pleno boom inmobliario, etc.

Otro día hablaremos del origen de la actual burbuja, cuando tras la desaparición del patrón oro en 1971 empezó la anarquía monetaria actual.

En nuestros días el sistema socioeconómico está basado en dar más y más crédito para financiar más y más gasto, y hemos sustituido el concepto de “creación de riqueza” por “creación de billetes”. Y ¿quién puede hacer más billetes? Literalmente sólo el Banco Central aunque el concepto de crédito también lo amplifica (o reduce, como ha ocurrido en España en los últimos 4 años) la Banca.

Al ser ésta una burbuja esencialmente financiera, tanto en el origen como en la aplicación de ese nuevo dinero, su epicentro de actuación son los mercados financieros de bonos, divisas, acciones, oro, crudo, titulizaciones de deuda, etc. Todo lo cotizado, por estar conectado entre sí, se encuentra influenciado por esta actuación de los Bancos Centrales, y esa burbuja de liquidez, la aprovechan los bancos privados e inversores para buscar rendimientos.

Dicho esto, vamos a centrarnos en la burbuja que tenemos actualmente en los bonos, sin parangón en los últimos 30 años. Estamos en un entorno en el que las primas de riesgo están en mínimos históricos, los tipos también en mínimos y pese a ello, los inversores siguen a la búsqueda de estos activos como nunca lo habían hecho, comprando bonos a cualquier precio, y emisiones de cualquier tipo, desde soberano a corporativo, hasta la empresa con menor calificación tiene una demanda de papel que años atrás parecía impensable.

El mercado parece haber olvidado que llevamos más de 30 años de mercado alcista en el mercado de renta fija estadounidense, muchos inversores norteamericanos se han olvidado lo que es perder, adjunto el gráfico de la evolución del bono 10 años americano, destacando como han caído las Tires sin descanso desde finales de los 80.

Ante esta situación, nos encontramos con un primer factor de riesgo, los tipos de interés se encuentran artificialmente deprimidos por las políticas de los Bancos Centrales, y eso es algo que no va a suceder siempre.

Si los tipos vuelven a los niveles que se consideran normales, es decir donde estaban antes de la recesión y antes de que la FED hiciera los programas de expansión cuantitativa (QE), el bono americano pasaría del actual 2,5% al 4-4,5%. Si esto ocurriese ¿cuál sería el impacto en los bonos del resto del planeta? Recordar lo que paso hace un año, cuando las declaraciones de Bernanke provocaron un éxodo masivo de capitales de divisas y deuda emergente provocando caídas de más de dos dígitos en buena parte de países de esa zona.

Un segundo factor de riesgo, es que dado el exceso de liquidez en el mercado, todos los activos cotizados están sobrevalorados, y eso afecta directamente a la correlación entre los mismos. Hace no demasiados años, había una correlación negativa entre bolsa y bonos, que actuaban como refugio y subían cuando se percibía riesgo y teníamos caídas en renta variable. Pues bien, de un tiempo a esta parte todos los activos suben de la misma forma, por lo que cada vez es más difícil encontrar descorrelación entre diferentes activos de los portfolios.

Además, entre los bonos siempre había una cierta descorrelación entre sus diferentes tipologías, bonos soberanos, emergentes, corporativos, etc. algo que en estos nuevos tiempos también ha desaparecido. En la actual situación de mercado, al caer la prima de riesgo, la deuda high yield, bonos convertibles, deuda hipotecaria o deuda de mercados emergentes se contraen hasta los niveles más estrechos, y todos estos activos empiezan a actuar como bonos del Tesoro, porque desaparece el colchón para absorber el shock de una subida de tipos de interés.

En 2012 cuando subieron las TIRes del bono americano, los High Yield inicialmente se vieron afectados, pero los spreads se estrecharon a medida que mejoraba la economía, ya que tenían recorrido a la baja. En ese momento la deuda High Yield cotizaba con un diferencial por encima del 5% del bono americano, ese diferencial ahora está en zonas del 2%. Esta vez, cuando suban los tipos, los bonos High Yield no van a poder asumir ese shock y empezarán a actuar como bonos del Tesoro, eso hace que la correlación entre Bonos del Tesoro y High Yield se haya disparado. Y así podríamos seguir con todos los activos de renta fija, lo que nos lleva a la conclusión que los beneficios de la diversificación tradicional se han visto dramáticamente reducidos.

Concluyendo, y siendo prácticos, ¿es por tanto este momento el de comprar renta fija ahora que las primas, tipos y volatilidad están en mínimos históricos? Obviamente la respuesta es que NO, ante el elevado riesgo de pérdida.

Y que ocurre con las emisiones que tenemos en cartera? ¿Es el momento de vender? Claramente SI.

Hay que extremar la prudencia sobretodo si tenemos mucho peso en renta fija de alto riesgo o poco líquida, como High Yield o Deuda Emergente, en períodos de volatilidad y caídas no se podrá vender a precios razonables, por lo que las pérdidas pueden llegar a ser muy superiores a las esperadas. Y con un verano a la vuelta de la esquina, donde los volúmenes de contratación caen en picado puede resultar un momento muy delicado para este tipo de papel.

Es por tanto un momento para tener liquidez en la parte de cartera de renta fija, y tener la escopeta cargada para cuando lleguen las caídas. Así, cuando el mercado de renta fija empiece a derrumbarse, podremos utilizar la liquidez que el mercado demandará y darla a un muy buen precio…