No volver a ver nunca más a una persona

(Segmento de “El Cordobes)

Lo mejor era ir caminando hacia la plaza de Hurlingham. Después lo que pasara ahí, bueno se decidía ahí.
Es extraño cuando esas cosas te suceden solo en la soledad. Ya le había tocado escuchar la Gaita, darse vuelta y no encontrarla. Era como de a ratos, y se perdía. O, sonaba como fondo de alguna charla y cuando de daba cuenta, desaparecía. “¿Si dijese que alguien toca la Gaita en la plaza, me creerán?” pensó. Una vez lo hizo. Y pasó, así como si nada.
Hay cosas que mas vale guardarlas.
Ese día la caminata fue un poco más callada. Una noticia trágica los había puesto mas bien reflexivos. El Zorro y el Alemán no entendían que no había querido faltarle el respeto a la mina. Es que siempre que pasaba lo primero que se le notaban eran las tetas.
-“Bueno, perdón por no tener mejores recuerdos”
Pero la verdad, era que la muerte de la chica había afectado a todos.
A sus amigos les molestaba, les dolía, su ausencia, para los directivos del colegio era una tragedia, el Alemán lo encaro diciendo que era un irrespetuoso por el comentario de las tetas, el Zorro miraba y no hablaba. A El, le incomodo la rutina, y esa noche, o al otro día bien de madrugada escribió algo.

No se trataba solo de una desgracia. Las noticias hablaron: eran cinco en la casa de la chica. Todos amigos. No se entiende bien quien agarro el arma del padre. Fue un descuido. Se disparo por accidente. La bala, la mato en el acto.
¿A quién se le había ocurrido sacarla de sus mañanas?
No fue a propósito. No lo dijo con mala intención. Pero a quién le iba a explicar lo que para El significaba la muerte, esa muerte.
Y pensó: “No volver a ver nunca más a una persona”.