Nunca Le pidas Perdón A Quien No Se Lo Merece

No es justo ni para ti, ni para la otra persona

Estamos acostumbrados a pedir perdón aunque no hayamos hecho nada, o peor aún, la persona no se lo merezca. Y ¿por qué? Porque nos desagrada la idea de pensar que otra persona se encuentra triste o de mal humor con nosotros. Hay que razonar y no dejarnos llevar por la manipulación de “me tienes que pedir perdón porque me heriste” y ¿cuál es el problema? No tengo porque hacerme responsable de actos que no cometí o están fuera de mi.

Debemos fijarnos muy bien en las relaciones que tenemos, muchas veces a las personas les gusta ser las víctimas para que al primer “error” que cometas, te lo reclame inmediatamente. Es importante saber que no eres el único que esta en control de ese vínculo.

No dejes que el poder recaiga en uno, tengo entendido que son dos los que ponen esfuerzo para hacerlo funcionar.

A veces, en el transcurso del tiempo nos topamos con amigos o familiares controladores, posesivos para explicarlo mejor.

Hay que tener cuidado con ellos, saberlos manejar. Ya que cualquier situación donde no estén incluidos sera el momento perfecto para generar una discusión. Es en ese preciso momento donde tendrás que disculparte, porque simplemente no entienden que no eres el único/a en tu vida.

Con esto no quiero dar a entender que sean malas personas o no tengan afecto, es solo conocer como lidiar con ellos, ese es el secreto.

Tener que disculparte con alguien exige que reconozcas fallas, que admitas y cambies. Es por eso que no es algo que se pueda decir así como así, es un momento donde tienes que dejar el orgullo atrás y ser humilde.

Es decir, hemos visto esa salida fácil desde pequeños para evitar conflictos mayores que ahora nos parece algo cotidiano. Cargar con ese peso y que sea culpa de nosotros. Pues no, es hora de valorarnos y exigir que cuando no es necesario decirlo, no hay que sentirnos mal ni culparnos.

Decirle lo siento a la persona equivocada te deja como el más débil, el que cede fácil.

¿Suena justo? No lo creo. Pero lo bonito de la vida es aprender a pedirlo cuando es necesario, a mi parecer es una lección que a medida que vamos creciendo lo vamos dominando y evitando malos ratos.

Esto no es tan solo con amistades y familiares, también con tu entorno. Tu día a día.

No regales esas palabras poderosas de gratis.

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