Un “NO” puede atraer un “SI”

Todo depende de la actitud

Como seres humanos, estamos a la expectativa muy seguido. Nos encontramos con situaciones en las que tenemos que esperar una respuesta de tan solo una sílaba. Tan corta y sencilla, pero importante. Imponente, capaz de cambiar la vida de alguien.

Donde más ocurre es cuando buscamos trabajo. Soñamos con conseguir lo que queremos, pero, la mayoría de las veces no es fácil o no resulta como en un principio queríamos.

Sobre todo si apenas estas comenzando el camino con mayor dificultad, tropiezos y sorpresas que es el de la vida laboral. Horas y horas arreglando tu currículum, repasando todas tus capacidades y habilidades. Tratar de recordar los cursos, conferencias o actividades que has hecho. Escarbando alguna experiencia por ahí escondida.

Pasamos mucho tiempo arreglándolo, para que solo con su apariencia parezca aceptable.

A continuación, tienes que decidir en donde quieres trabajar, que empresa es la adecuada para ti. Para los que no saben, es una de las decisiones más difíciles de tomar para algunos, no les parece tan placentero.

Haces una lista con los favoritos, en los que realmente quieres tener una oportunidad de entrevista. Te expones, en la gran mayoría a los recursos humanos de las empresas, esperando que vean algo en ti, que no lo tienen los demás.

Cabe acotar, que este proceso se puede repetir una gran cantidad de veces.

Yo, pasé por esto, hace poco. Como cualquier estudiante en el mundo, comencé a pensar en mis pasantías, con la presión de quedar en algún lado molestándome en mi conciencia.

Llega el momento donde tienes que estudiar y trabajar al mismo tiempo. En mi caso, pensar en esa etapa me entusiasmaba. En mi casa, trabajar y lograr ser independiente es de suma importancia, con los ejemplos que he tenido es suficiente para querer hacerlo.

Mis compañeros, amigos y yo hemos repetido ese tema sin cesar. Resulta que, nuestra profesora de Mercadeo y Publicidad que trabaja actualmente en la P&G habló sobre la prueba que en ese momento estaba realizando esa empresa.

Ya sabrán lo siguiente que pasó, los interesados del salón no dudaron ni por un segundo hacerla. Allí estaba yo, pensé que no perdería nada si la hacía. Efectivamente, la hice.

Ustedes saben que aunque tengamos dudas, una voz interior te da esperanzas. Te dice “A lo mejor quedaste, lo hiciste muy bien”. Esta mala costumbre tiene sus pros y contras, pero nos hace seguir intentando, sino, haríamos las cosas una sola vez y luego le restaríamos importancia.

Adivinaron, yo escuché esa pequeña voz. Apliqué, luego recibí un mail de la empresa diciéndome que no había quedado. Después de ver a tu profesora y conocer a la compañía, sabes que son las grandes ligas. Recuerdo que me bajó el ánimo, había perdido la confianza en mí. Sí, por solo un simple no. Comienzas a dudar de absolutamente todo sobre ti, crees que no eres capaz de lograr nada.

No fui la única ese día, teniendo una conversación con amigos hace poco pude notar que todos pasamos por lo mismo. Era nuestro primer rechazo, y como todo a lo que uno pasa por primera vez, no lo supimos sobrellevar.

Ya con el tiempo, lo olvidé, decidí enviar emails como loca a cualquier empresa que me llamará la atención. Pasaban los días, y les digo, que he mandado bastantes. Hasta que recibí una respuesta de una agencia de publicidad que me gustaba que por el momento, no disponía de espacio para pasantes.

En mi alrededor poco a poco las personas conseguían trabajo, y yo seguía sin conseguir nada. Me estaba comenzando a preocupar, hasta me dije que el universo estaba conspirando para mal a mi favor.

Una segunda oportunidad surgió, con otra agencia de publicidad. Fui a la entrevista, con buenas expectativas y ánimo. Me gustaba también esa empresa, hasta el día de hoy todavía, desgraciadamente fue mi segundo NO.

No pude aguantar no llorar, era otro fracaso. Sin mentirles, por un rato me sentía destrozada, con ganas de no seguir soñando. Les podré sonar exagerada, no importa, pero al tomar al trabajo como un paso importante es lo que ocurre cuando no consigues donde crecer en lo laboral.

En nuestros peores momentos, nunca falta el fan número 1. Para mí, es mi mamá. Con sus discursos inspiracionales, que desde que tengo uso de razón es mi coach personal, me abrió los ojos.

Luego de dos días de levantarme y seguir intentado, si se recuerdan unos párrafos más arriba, la agencia que no tenía vacantes ahora tenía disponibilidad.

Como ya se imaginan, me entrevistaron. Y si me permiten expresarme con emoción ¡es la mejor entrevista que he tenido hasta ahora!

Ya se que están pensando, aja, ¿pero quedaste o no quedaste? La respuesta por fin, es afirmativa. Me encanta, podré hacer lo que en un principio siempre quise en una agencia.

Me gustaría agregar que, gracias a este blog, se me han abierto las puertas. Por cierto, se me olvidaba. Voy a escribir para una página web. Dos noticias increíbles tan solo en horas.

Este post es personal, para que la persona que me este leyendo tenga la seguridad que estas situaciones las pasamos todos.

Las personas exitosas, se caen, muchas veces pero no se dan por vencidos. Todo puede parecer gris, solo tienes que esperar por las buenas noticias. Ojo, eres responsable de buscar las oportunidades, no te puedes quedar sentando esperando un milagro divino. ¡NO!

Cuando es para ti, es para ti. Cuando no, no. Es sencillo, ¿se te cierra una puerta? Se te abren 3, que te darán sorpresas. Tienes que esperar, no ser tan impaciente. Así es la vida y de todos los fracasos se aprende.

Como diría Carlos Saúl Rodriguez en su best-seller “Cuando las personas se reconocen capaces y con valor, comienza la reflexión más seria acerca de sus vidas. Convertirse en un ganador comienza por pensar como un ganador”.

Por último, quiero que confíes en ti. Que cambies de mentalidad, aleja lo negativo. Tienes mucho que agradecer, has ganado batallas y tienes logros. Construye el camino de tu vida, con esfuerzo y disciplina se conquista.

No olvides de aceptar y analizar cualquier oportunidad, no sabes lo que puede significar en un futuro.