Hoy te quise escribir.

“And you look like a rose.” Mi mente casi siempre ha funcionado como una película. Con música de fondo, con imágenes irreales que ni siquiera me doy cuenta en qué momento creo, recuerdos mezclados con el presente, tonterías que toman valor y se convierten en símbolos.

Y si me preguntás cuál es la música que suena en este momento, cuando pienso en nuestros buenos momentos, cuando recuerdo nuestro día mágico en el lago, mientras escribo, recuerdo y siento… te diría “back in the tall grass”.

De repente hay mucha nostalgia. Han vuelto mis ganas de llorar. Hay felicidad. Hay frustración. Hay ansiedad. Hay confusión. Hay miedo.

La razón por la que hoy te escribo, es para decirte que no debés dudar, a pesar de todo lo que me está sucediendo. No debés preocuparte. Necesito que estés aquí, tal como me lo dijiste por medio de aquella canción en el muelle de la bahía: I want to be the one to help you find those years, that you’ve been talking about. Dreaming of the South. And all those lost goodbyes, and all those lonely tears.You never got to cry. Cuánto me tocó esa noche, cuánto bien me hizo llorar ahí, por nada malo.

Te quiero tanto. Ojalá pudieras verlo. No, qué irresponsable soy al decir esto. Ojalá yo pudiera hacerte verlo, ojalá tuviera las palabras de los poemas o de las canciones. Ojalá hablaran esos árboles de los manglares… fueron los que me escucharon pensar, lo feliz que estaba, como nunca antes.

Me ponés blando el corazón, con tu sola existencia. Me hacés llorar porque llegás a lo más agudo de mí. Me tocás los nervios que nada ni nadie vio, ni alcanzó. Te amo con cada segundo que has llenado.

Desde que no te tengo y desde que te tengo, me has hecho sentir viva. Parece que todo lo que hay antes de vos es aburrido, es trivial. Y cuando vos estuviste y cuando vos estás, cualquier cosa me parece importante. Tu presencia hace que la textura del agua se vuelva especial, que los sonidos entren por los ojos, que la piel abra los poros.

Lo único que pido, es que estés y que sigás de mi mano alimentando esta historia, que he(mos) decidido, sea infinita.

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