Un puente no se sostiene de un solo lado.

Todos los días mis emociones explotan por él. Tengo dentro un mercado de sentimientos tratando de convencerlo para que se lleve lo mejor, lo peor, lo que quiera; al precio que sea, pero que tome algo de mí. Solo pasa de largo, lo ve, lo escucha, se da cuenta de lo que mi amor le grita, pero nada lo persuade.

Pienso continuamente en irme. Hay momentos en los que me decido a dejarlo, cuando me doy cuenta que no soy prioridad, que no entro siquiera en la lista de prioridades, que soy solo una amiga complaciente… Pero no puedo. Puede más la añoranza de su tacto y la canción en su voz.

Cortázar escribió para este momento: “Me atormenta tu amor que no me sirve de puente, porque un puente no se sostiene de un solo lado.”

A él le complace verme sostener este puente. Deberé seguir viendo mis hombros sangrar si quiero tenerlo cerca al menos un poco más de tiempo.

Soy una pluma ante él, su más mínimo susurro me envía lejos; soy débil, soy suave. Él en cambio, es una gaviota… Libre.