Alejandra Valdés

Nota para la revista Una Mano sobre la bailarina Alejandra Valdés.

Podés leer la nota desde la revista aquí: http://www.amr.org.ar/unamano/unamano89.pdf

Bailarina en comunidad

Alejandra Valdés es bailarina, performer y comunicadora social. Junto a Alicia Boggian crearon el espectáculo de danza teatro “Semilla del Aire”, que fue seleccionado por el Fondo Argentino de Desarrollo Cultural para realizar una gira por México. Inspirada en un poema de Atahualpa Yupanqui, la obra es una búsqueda en la historia genealógica de la bailarina. “Las semillas son viajeras, las mueve el viento, se desplazan en la piel de los animales, se transforman, pero mantienen viva su memoria”, cuenta Alejandra.

Una familia numerosa:

El 6 de noviembre de 1984 en Añatuya, Santiago del Estero, Roxana y Guillermo recibieron con emoción a su primera y única hija mujer: Alejandra. Luego de ella nacerían Guillermo, Leandro, Agustín, Germán, Diego, Fabrizio, Octavio y Ramiro. “Siempre esperaba la hermana nena, y nunca llegaba. Vinieron todos varones”, cuenta Alejandra. Y agrega: “Mi infancia fue puro autito, árboles y bicicletas, no me identificaba con cuestiones femeninas”.

Su primer encuentro con el movimiento fue a través del deporte, practicaba hockey y básquet. “Nuestro entrenador, Héctor Luis Cisneros, Mate, era una persona profundamente espiritual. Además de ser deportista, era profesor de filosofía, el jefe de los bomberos y había sido monaguillo. No nos transmitía la necedad que puede haber en el deporte de competencia. Iba a algo más profundo, a lo colectivo, al trabajo en equipo”, explica Alejandra.

Su dedicación al deporte terminó cuando en el medio de un partido se descubrió jugando a que jugaba: “Empecé a relatar lo que pasaba, como si fuese una periodista deportiva. El árbitro me echó de la cancha al instante.”

Los aliados:

A los dieciséis años, Alejandra vivía en un estado de alegría: bailaba folclore con los hermanos Acuña, estudiaba danza con Lila, su abuela bailarina y había empezado teatro con José Roberto Vega Closas. “En ese taller por primera vez sentí que ese mundo fantástico en el que yo vivía tenía cabida”, relata Alejandra.

Al padre no le gustaba demasiado que su hija haga teatro, así que sentenció: “Podés elegir la carrera que quieras, menos teatro”. Por el recuerdo de unas palomas que comían maíz en una plaza, por unos tíos lejanos que vivían en la ciudad, y por la buena fama de la carrera de Comunicación Social Alejandra se mudó a Rosario.

Trampolines:

Al mismo tiempo que cursa la carrera, Alejandra entrena acrobacia aérea y de piso, hace danza con diferentes profesores de la ciudad y monta el espectáculo de teatro aéreo “Disueltas”. “Fue frustrante, estuvimos ensayando dos años enteros para hacer menos de diez funciones”, confiesa la bailarina.

Los fracasos, si son bien asumidos, pueden funcionar como trampolines y este fue el caso. Alejandra y sus compañeras se lanzan a la acción y crean el grupo Didascalias con el que intervienen las calles, las universidades y las casas. “Sentíamos como una fiebre en eso que hacíamos, juntas teníamos potencia”, cuenta Alejandra.

El arte y la vida:

La plaza principal de Salta está llena de gente. Las Didascalias se cuelan entre la gente y juegan. Una mujer emocionada las abraza. La multitud las sigue y comienza el encuentro de performance. “Ese día descubrí el arte de la performance. Me fascinó ese territorio en el cual se conjugaban los procesos culturales y sociales con los artísticos. Artistas que planteaban que no hay diferencia entre el arte y la vida, el cuerpo como territorio, el cuerpo como obra”, cuenta Alejandra.

Dispositivo Multiplicador:

En la búsqueda de combinar lenguajes, Didascalias, Crotovisión (colectivo de video experimental analógico en vivo) y Autito (proyecto de experimentación sonora) crean el Dispositivo Multiplicador que realiza obras espontáneas e irrepetibles de una hora de duración.

A partir de esta experiencia, Alejandra junto a su pareja, Alexis Perepelycia, se lanzan a la creación de su última obra performática “El ejercicio de la libertad”, que recibe el apoyo del Fondo Nacional de las Artes y cuenta con la participación de catorce performers.

Alejandra se toma un tiempo y reflexiona: “Lo colectivo es una práctica compleja. Hoy en día más todavía. El individualismo nos tocó la puerta a todos. Pero es una práctica necesaria, interesante, reveladora, revolucionaria”.

Claves:
Semilla del Aire: www.facebook.com/SemillaDelAire
Sobre Dispositivo Multiplicador: www.dispositivomultiplicador.com