Ana Laura Di Tomasso

Comparto la nota que escribí sobre la arquitecta Ana Laura Di Tommaso para la Revista Una Mano

Para leer desde la revista, este es el enlace: http://www.amr.org.ar/unamano/unamano89.pdf

La mirada indiscreta

Un cuadrado verde, otro gris y al lado uno colorado. Un perro aúlla a un cajón de cervezas vacío. Un limonero se asoma por detrás de un techo de chapa. Dos remeras, un pantalón y una blusa cuelgan de una soga. Una señora se unta bronceador y se acomoda al sol. Dos nenitos juegan a los penales. Un señor de traje habla por celular mientras busca las llaves en su maletín. Dos enamorados se despiden. Un techo negro, un techo gris, una maceta con un cactus seco, una reposera oxidada, una cucha, un parrillero. La quinta fachada.

Estos últimos años, Rosario creció para arriba. El centro, Echesortu y Pichincha sufrieron grandes modificaciones: la construcción de edificios y torres en lugares donde antes había casas de no más de dos pisos”, cuenta Ana Laura Di Tommaso arquitecta y creadora del proyecto Miradas Vecinas. Y agrega: “El conjunto de las terrazas que forman el centro de manzana son el nuevo paisaje urbano que observan los que habitan los edificios”.

Los altos y los petisos:

A comienzos del 2014, Ana recibió la llamada de un amigo: “Necesito hacer algo: me construyeron una torre de veinte pisos al lado de mi casa. Cuando hacemos un asado en la terraza siento el acecho de la mirada de los vecinos por detrás de las persianas”. El pedido se transformó en el disparador que Ana Laura necesitó para crear un proyecto que vincule su profesión, la arquitectura, con su pasión: la pintura.

Hice un boceto con colores vibrantes y formas orgánicas. Me inspiré en los antiguos centros de manzana que solían estar ocupados por plantas y vegetación”, cuenta Ana. La experiencia la hizo pensar en las formas de socialización de los personas en estos barrios transformados: “Creo que los vecinos hoy en día, no se reconocen, no tienen vínculos. Pensé que con una intervención artística, un vecino le podía llegar a decir al otro: “Che, me encantó lo que hiciste en tu terraza” y de esa manera recuperar el vínculo”, agregó Ana.

La vida secreta de una casa:

“La casa, ese lugar propio que, por definición, no podría ser el lugar ajeno. Aquí cualquier visitante es un intruso, a menos que haya sido explícitamente convidado a entrar. Este territorio privado hay que protegerlo de las miradas indiscretas, pues cada quien sabe que el menor alojamiento descubre la personalidad de su ocupante. Un lugar habitado por la misma persona durante un cierto período dibuja un retrato que se le parece, a partir de los objetos (presentes o ausentes) y de los usos que éstos suponen”, explica el filósofo Michel de Certeau en su libro “La Invención de lo Cotidiano”.

¿Qué sucede cuando los espacios a los que sólo podían acceder los habitantes de una casa quedan desnudos ante los que miran sigilosa o descaradamente desde los balcones?

Yo soy muy observadora y curiosa. Siempre que visito la casa de algún amigo o familiar que vive en un edificio, me encanta mirar al centro de manzana y ver cómo está compuesto. Me interesa descubrir eso que estaba oculto, las terrazas dicen tantas cosas de la gente que vive adentro”, confiesa la arquitecta.

Dibujar la mirada:

Las ciudades crecen. En esa transformación, a veces desordenada y caótica, plantean nuevos e impensados espacios de convivencia donde lo privado y lo público no consiguen delimitarse. Sobre estos territorios reflexiona y acciona el proyecto de Ana Laura Di Tommaso “Miradas Vecinas”.

Claves:
Conocé el proyecto en: www.miradasvecinas.com
En Facebook: https://www.facebook.com/Miradas-Vecinas
Ana Laura Di Tommaso: www.facebook.com/analaura.ditommaso