Entre medialunas y pinceles

Ludmila Bauk
Jul 20, 2017 · 4 min read

Sobre la ilustradora María Luque y su nuevo libro “La Mano del Pintor”, para la Revista Una Mano de la Mutual de la AMR. Podés leer la nota en la publicación online aquí

María Luque, por César Arfeliz

“Nací en rosario en 1983. Tengo tres hermanos. Siempre dibujé y supe que quería hacer eso toda mi vida. Mi papá es médico, mi abuelo, mi bisabuelo y mi tatarabuelo también fueron todos médicos. Mis hermanos y yo somos los que rompimos de alguna manera esta tradición familiar”

María Luque es ilustradora y desde hace unos años vive en Buenos Aires. Es confundadora del Festival Furioso de dibujo de Rosario y creadora del proyecto Merienda Dibujo. Forma parte de la antología Informe. Historieta Argentina del siglo XXI, (EMR, 2015), y expone sus trabajos en galerías de Argentina, Chile, Perú, México y España. Es autora de las publicaciones “Chamamé” (La Silueta Ediciones, Colombia), “La garganta del diablo” (Chucherías de Arte, España) y de la novela gráfica “La Mano del Pintor” (Sigilo, Argentina). Asimismo, María es una de las ilustradoras de Lenny Letter, el boletín feminista de la estrella de HBO Lena Dunham.

Me gusta dibujar personas, me divierte dibujar las cosas que me pasan o las que quiero que me pasen. También estoy atenta a lo que me cuentan mis amigos, las cosas que veo en la calle, todo eso se va incorporando a los dibujos”, explica María Luque.

Papelitos al viento:

Para los niños, vivir en el centro de Rosario propone el gran desafío de conseguir amigos. Largas horas encerrados en departamentos y habitaciones solitarias, agudizan el ingenio de los más pequeños que crean sofisticadas estrategias para saltar los muros y entrar en contacto con otros que están cerca, pero lejos.

María Luque tiene ocho años y vive en un primer piso. Recorta tarjetitas de papel, en una de las caras dibuja su rostro y en la otra escribe un mensaje: Esta soy yo, tengo el pelo ondulado y estoy en tercer grado ¿Te gustaría ser mi amigo? Vivo en el primer piso.

Arroja los papeles por el balcón y espera ansiosa que suene el timbre y la casa se llene de amigos que vienen a dibujar. Pero el viento le juega una mala pasada, los papeles se vuelan y el timbre no suena. Entonces mejora la estrategia y ata todas las tarjetitas a una soga que deja caer como un anzuelo a la calle. Se sienta a esperar junto a su gato Berkelio que algún amigo pique la carnada y suba con su cartuchera a llenar de formas y colores los cuadernos.

Creo que hay una conexión entre cómo solía dibujar cuando era niña y cómo dibujo ahora, por lo menos en la actitud. Cuando era chica, me encantaba dibujar con mis amigos y eso es algo que sigo haciendo hoy en día. Me gusta la idea de dibujar sin esperar nada, sin expectativas. Dibujar lo primero que viene a mi mente en el momento”, cuenta María Luque.

Instantáneas del café:

Una chica de pelo corto negro, con lentes de marco rojo, unas botitas negras y un vestido, también rojo, está sentada en un bar al lado de una amplia ventana. Arriba de la mesa hay un cortado, una medialuna, acrílicos, pinceles, una cartuchera llena de materiales y una hoja en blanco. Es un autoretrato de María Luque en un típico día de producción.

No tengo taller. Los bares son los espacios en donde más disfruto dibujar. Me resulta muy divertido dibujar rodeada de gente, esquivando aceitunas o escuchando el sorteo de la quiniela en el televisor. Homero es mi bar rosarino favorito y Varela Varelita mi porteño preferido”, cuenta María” cuenta María. Sus trabajos tienen ese particular formato que entra en una mesa de café, están poblados de miniaturas, objetos y personas, llenos de color y frescura.

La pesada herencia:

Ninguno de los tres hermanos quiere tener debajo de su cama el cuadro ovalado de Teodosio Luque. El retrato del tatarabuelo viaja de habitación en habitación llenando de misterio y pavor a los hermanos. Un día María vence la impresión y mira de frente el rostro de su antepasado. Descubre que el cuadro está firmado por Zépol. Zépol al revés es López. Cándido López. Pero el Cándido López que volvió de la guerra, el que perdió su mano derecha, el que aprendió a pintar con la izquierda.

Cuando estalló la Guerra del Paraguay, mi tatarabuelo era médico practicante y fue asignado al Batallón de San Nicolás. El mismo batallón en el que combatía el gran artista Cándido López”, cuenta María. “Cándido y mi abuelo estuvieron en la Batalla de Curupaytí. Es muy probable que haya sido Teodosio el que le amputó la mano a Cándido para salvarle la vida y éste, años más tarde, en agradecimiento le haya enviado el retrato”, explica María.

La historia familiar sumada a la profunda admiración que María siente desde niña por el artista la empujan a embarcarse en la creación de su primera novela gráfica: “La Mano del Pintor”. El libro, editado por José Sainz a través de la Editorial Sigilo, fue financiado colectivamente con y está disponible en todas las librerías del país.

Fue la primera vez que trabajé de esta manera y me resultó muy emocionante ver que la gente estaba dispuesta a ayudar a financiar mi libro. Recibimos la colaboración de casi cuatrocientas personas”, cuenta María. “Es importante tener proyectos, no esperar a que otras personas te propongan cosas, hay que estar en movimiento”, concluye.

Claves:

http://cargocollective.com/marialuque

https://www.facebook.com/mariajosefinaluque

http://twitter.com/maria_j_luque

http://instagram.com/maria.j.luque/

http://meriendadibujo.blogspot.com.ar/

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