Diez advertencias sobre libros

Versión algo modificada de un artículo publicado en noviembre de 2014

No amarás los libros por encima de todas las cosas. Los libros son peligrosos precisamente porque son poderosos.

No tomarás los libros en serio. Recuerda que, decía Chesterton, «el sincero amor por los libros no tiene más que ver con la inteligencia o la estupidez que cualquier otro amor sincero»; que «un estúpido puede disfrutar leyendo obras maestras exactamente igual que un estúpido puede disfrutar recogiendo florecillas».

No tienes por qué celebrar las fiestas comerciales y políticas en torno a los libros.

Honrarás a las grandes narraciones (aunque formalmente no sean buenas) y a las grandes obras literarias (aunque no las entiendas o no las hayas leído).

Tendrás cuidado con los libros homicidas que matan el gusto y la imaginación. Recuerda Don Quijote y Emma Bovary.

Tendrás cuidado con los libros ponzoñosos. Recuerda El retrato de Dorian Grey. O, más concretamente, recuerda los lamentos de Julio Ramón Ribeyro: «la bestia de Bukowski ha dejado en mí su pútrida semilla», por lo que «tendré que esperar aún mucho tiempo para que el fantasma de este crápula no se interponga entre la realidad femenina y mis apetitos».

Tendrás cuidado con los libros ladrones de tiempo, como muchos novelones insustanciales, o ladrones de tus mejores sentimientos, como muchos libros sarcásticos y cínicos. Recuerda lo que dice Gómez Dávila: «el tiempo limitado del lector se gasta en leer mil libros mediocres que embotan su sentido crítico y lesionan su sensibilidad literaria»; y que «al libro que leemos no le pedimos sólo talento, sino también buena educación».

Tendrás cuidado con los libros engañosos, en especial con los que mienten diciendo la verdad. Por ejemplo, tantos relatos periodísticos sobre cuestiones actuales.

Tendrás cuidado con los libros que no incitan al respeto de los demás y, más aún, si aún encima nos hacen aplaudir a quienes se comportan injustamente. Por ejemplo, tantos thriller.

Tendrás cuidado con los libros que incitan a la codicia y que nos hacen disculpar e incluso envidiar a personajes despreciables. Por ejemplo, tantos de amor y lujo.

Luis Daniel González

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Escribo sobre libros, y especialmente sobre libros infantiles y juveniles, en www.bienvenidosalafiesta.com y en http://librosparajovenes.aceprensa.com.