El modo de comportarse de un hombre culto según Chéjov

Luis Daniel González
Sep 28 · 2 min read

En una carta a su hermano Nikolái, en 1886, Antón Chejóv le dice cuáles son las condiciones que, en su opinión, ha de cumplir un hombre culto:

«1. Respetar la personalidad humana y, en consecuencia, ser siempre amable, gentil, educado, y estar dispuesto a ceder ante los otros. No armar un escándalo por un martillo o una pieza de caucho extraviada […]. Perdonar el ruido, la carne fría y seca, las ocurrencias y la presencia de extraños en su hogar.

2. No sentir compasión sólo por los mendigos y por los gatos. El corazón se duele por lo que el ojo no ve […].

3. Respetar la propiedad de los otros y, en consecuencia, pagar las deudas.

4. Ser sincero y temer la mentira como el fuego. No mentir ni siquiera en asuntos de poca monta. Mentir a un oyente es insultarlo y situarlo en una posición inferior a ojos del hablante. No presumir, comportarse en la calle como en casa, no alardear ante camaradas más humildes. No entregarse a chismorreos, imponiendo a los demás confidencias gratuitas. Por respeto a los oídos ajenos hablar menos y callar más.

5. No menospreciarse para despertar compasión. No tocar las fibras de los corazones ajenos para que éstos sientan pena y se preocupen. No decir «nadie me comprende» o «me he convertido en una persona de segunda fila», tratando de conseguir un efecto fácil; todo eso es vulgar, rancio, falso […].

6. No mostrarse vanidoso. No preocuparse de tales fruslerías como conocer celebridades […]. En caso de obtener una pequeña ganancia, no pavonearse como si se hubiera obtenido un beneficio de un centenar de rublos y no fanfarronear de tener acceso a lugares en los que otros no son admitidos […]. El verdadero talento siempre se mantiene oculto entre la multitud, lo más lejos posible de la notoriedad […].

7. En caso de tener talento, respetarlo. Sacrificarlo todo por él, mujeres, vino, vanidad.

8. Desarrollar un sentimiento estético. Negarse a dormir vestido, a ver cómo las chinches se pasean por las grietas de las paredes, a respirar un aire viciado, a caminar por un suelo cubierto de escupitajos, a preparar la comida en una cocina de petróleo. Tratar, en la medida de lo posible, de dominar y ennoblecer el instinto sexual. No buscar en la mujer una compañera de cama […]. Buscar, especialmente si uno es artista, frescura, elegancia, humanidad, la capacidad de la maternidad […]

Y así sucesivamente. Tal es la gente educada. Para ser un hombre culto y no estar por debajo del nivel de las personas que nos rodean no basta con haber leído El club Pickwick y aprenderse un monólogo de Fausto.

Se necesita trabajar de manera constante, día y noche, una lectura continuada, estudio, voluntad […]».

..

Janet Malcolm. Leyendo a Chéjov (Reading Chekhov. A Critical Journey, 2001). Barcelona: Alba, 2004; 187 pp.; col. Trayectos; trad. de Víctor Gallego Ballestero; ISBN: 84–8428–218-X.

    Luis Daniel González

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    Escribo sobre libros, y especialmente sobre libros infantiles y juveniles, en www.bienvenidosalafiesta.com y en http://librosparajovenes.aceprensa.com.