Breve historia de una arepa

1. En el principio tenía hambre, mucha hambre.

2. Tenía la barriga en el espinazo y daba rabia saber que era domingo y había que cocinar con el consabido fastidio que ello generaba.

3. Cada minuto que pasaba, aumentaba la tortura que representaba ver aquella nevera vacía, amén de las telarañas que estaban sobre las esquinas de aquel frio espacio, y la hipoglucemia estimulando sin compasión al hipotálamo lateral, produciendo estímulos vagales que me obligan a comer, pero mi realidad era otra. Tenía que hacer mercado.

4. Y una voz me dijo: Revisa la cartera; y fui y lo hice.

5. Y vi que tenía dinero; y separé las tarjetas de crédito del efectivo.

6. Y me dije: compraré unas cosas con el efectivo y compraré otras con la tarjeta de crédito.

7. Y tomé las llaves del carro y resolví acudir a buscar donde fuese mi alimentación.

8. Luego alguien me llamó: hay ofertas en el supermercado, y me dirigí hasta allá.

9. Y llegué al supermercado y corroboré que era cierto lo que me dijeron.

10. Luego agarré un carrito y empecé a recorrer los pasillos, y comencé la búsqueda de lo que sería mi comida.

11. Mientras recorría, tomé harina, mantequilla, huevos, queso, jugo, aguacate, café y otras menudencias.

12. Finalizada la compra, hice mi cola y cancelé lo comprado. Y me fui.

13. Habiendo llegado a mi casa, empecé a preparar todo.

14. Y mezclé el agua, la harina y un poco de sal, buscando crear la masa. Y fue así.

15. Tome un poco con las manos y vi que la contextura era buena.

16. Vi como lo que sería mi próxima comida tomaba una forma circular para luego ponerlas en el asador.

17. Le di dos toques y vi que ya estaba lista. Y eso era bueno porque tenía mucha hambre.

18. Piqué un poco de tomates, cebollas y pimentón, puse par de huevos en el sartén y preparé un perico. Y después que los probé confirmé lo que ya sabía: que me quedó muy bueno.

19. Introduje el perico dentro de la arepa. Se veía muy bien. No conforme, le puse par de rodajas de aguacate. Y luego le rallé un poco de queso. Y vi que era bueno.

20. Después del primer mordisco, efectué una corrección: bueno es poco. Esto está divino.

21. Entonces dije: haz otra arepa a la imagen y semejanza de la anterior pero la rellenas con otra cosa.

22. Y Dios puso a la vecina a tocar la puerta, para que trajera unas caraotas refritas. Y vi que era bueno.

23. Y dije: Pase vecina. Estoy preparando unas arepas, ¿le provoca una?

24. Y ella dijo: No vecino, gracias. Solo vine a traerle estas caraoticas.

25. Y dije: Gracias vecina, para luego trancarle la puerta.

26. Entonces calenté las caraotas refritas y rellené la otra arepa. Le rallé queso y le puse otras dos rodajas de aguacate. Y vi que era bueno.

27. La probé y sabía mejor que la primera.

28. Tomé jugo y café con leche. No pudo resultar mejor.

29. Y vi todo lo que había hecho, y lo sabroso que me había quedado. Y apenas era pasado el mediodía del día domingo, pero ya no tenía hambre.

Like what you read? Give Luis Enrique Bolivar a round of applause.

From a quick cheer to a standing ovation, clap to show how much you enjoyed this story.