Barricas

La fabricación de barricas continúa siendo una labor artesanal.
A lo largo de la historia han sido diferentes los tipos de maderas empleadas en la fabricación de barricas. Así se han utilizado, además del roble, maderas de pino, castaño, abeto, cerezo, haya, fresno, etc.
Sin embargo, las características particulares que concurren en la madera de roble, de cesión adecuada de componentes tánicos y aromas característicos junto al aporte exacto de oxígeno a través de sus poros, ha hecho de la madera de roble el material adecuado para la fabricación de barricas.
Sin embargo no toda la madera de roble sirve para envejecer vino. Existen dos zonas destacadas dentro de la geografía mundial que por su especial climatología y características particulares de sus suelos que permiten un desarrollo óptimo de diversas especies de robles ofreciendo una calidad única de madera. Estas zonas son Estados Unidos y Francia.
En la época romana se generó en Francia un gran volumen comercial de vinos. Para poder realizar su transporte se utilizaron los robles franceses y se creó la barrica de 225 litros.
El roble al ser cortado tiene una estructura radial medular que rompe los anillos y los otros árboles, aunque de maderas más compactas, no tienen radios medulares que en el roble es vítreo e impermeable e impide que se formen microorganismos como el moho que alteran el sabor de los vinos.
Basicamente los factores más importantes a la hora de escoger el tipo de barrica a emplear son el tipo de roble y el nivel de tostado.
Los dos tipos más habituales de roble empleados son el francés y el americano.
Luis Fernando Heras Portillo
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