La botella de vino ¿tapa-rosca o corcho?

Buen día, amigos y amigas. Hoy quiero platicarles sobre uno de los temas más controversiales dentro del mundo del vino: Tapa-rosca vs. Corcho. Es un tema que sigue dividiendo a expertos y puristas en todo el mundo, pues son muchos los mitos y realidades detrás de cada método de sellado de las botellas de vino.

El corcho natural tiene la capacidad de impedir, flexiblemente, que el vino salga de la botella pero permitiendo el ingreso de oxígeno a través de sus poros microscópicos, que produce el avinagramiento o una molécula que produce un indeseable sabor a corcho.

Esto desemboca en una evolución diferente del vino frente a otros métodos. Sus ventajas son la flexibilidad, impermeabilidad y larga duración. El almacenamiento de botellas con corcho implica una inclinación para evitar la sequedad del corcho, dilatando su porosidad y permitiendo el ingreso de ambos males.

Claro que el tapón sintético está libre del sabor a corcho y no requiere de la inclinación para el almacenamiento. Pero sí puede ser culpable de un desagradable sabor a plástico en el vino o de excesiva oxigenación por sus gruesos poros, que aporten a una oxidación veloz que dañe la bebida.

La tapa rosca es cómoda: fácil de abrir y sin necesidad de saca corchos, garantizando que el vino mantenga sus dotes sin evolución en la botella. La revista Decanter Magazine publicó, hace ya varios años, la opinión de algunos analistas que dicen que la tapa rosca es el mejor método de cierre para la mayoría de vinos blancos y tintos porque evita la contaminación en botella y al mismo tiempo preserva el alcornoque, árbol de donde sale el corcho utilizado.

Al final, todo queda a consideración del consumidor, pues, sin excepción, donde hay un gusto, no hay disgusto. ¡Hasta luego!

Luis Fernando Heras Portillo

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