Alto desempleo e informalidad laboral afectan a jóvenes paraguayos y latinoamericanos.

Los jóvenes de entre 15 y 29 años en América Latina y el Caribe suman más de 163 millones, eso equivale a la cuarta parte de su población total. Esto representa una oportunidad para que los jóvenes sean protagonistas y aporten al desarrollo de sus países, pero ellos siguen viviendo dificultades estructurales que los detienen, tales como: conseguir empleos formales o acceder a una buena educación.

Los jóvenes paraguayos no son la excepción a esta realidad regional, ellos constituyen el segmento poblacional con mayor desempleo y su formación contribuye poco a revertir esta situación.

Jóvenes latinoamericanos tienen menos empleos

En América Latina — AL, 1 de cada 5 jóvenes no tiene empleo ni estudia, sumando en total casi 30 millones en esta situación, según Perspectivas económicas de América Latina 2017 Juventud, competencias y emprendimiento de la OCDE.

La tasa de desempleo es casi 3 veces mayor entre jóvenes (11,2%) que entre adultos (3,7%) en todos los países de la región, situación que prevalece entre jóvenes más desfavorecidos. De los 163 millones de jóvenes, el 20% trabaja en empleos informales, mientras que una proporción equivalente no tiene empleo, no estudia, ni recibe capacitación, superior al 15% registrado en los países de la OCDE.

Actividad de los jóvenes de 15 a 29 años de ALC — año 2014

En Paraguay el desempleo juvenil es del 12%

Según el informe sobre mercado laboral paraguayo realizado por la OCDE, denominado “Perspectivas económicas de América Latina 2017 juventud, competencias y emprendimientos”, los jóvenes, que representan el 60% de la población paraguaya, se han beneficiado de un clima laboral más favorable, sin embargo, la tasa de desempleo sigue siendo alta.

La tasa de desempleo es de 12% entre los jóvenes de 15 a 24 años, sigue siendo más que el doble que la tasa de desempleo total país, y 2 puntos porcentuales superior al promedio del 10% que se registra en Latinoamérica.

Con datos de la Encuesta Permanente de Hogares 2016 podemos constatar que de la Población Económicamente Activa Juvenil (PEA), compuesta por 1.181.629 personas, más de la mitad se desenvuelve en el sector de Comercio, restaurantes y hoteles (28,6%), y el sector Servicios comunales, sociales y personales (22,8%), sectores que tienen alto grado de informalidad, con lo que la calidad del empleo se reduce.

Jóvenes paraguayos de 15 a 29 años ocupación por rama de actividad — año 2016

Adicionalmente, de los jóvenes que cuentan con un empleo, la mayoría no goza de los beneficios que proporciona un trabajo formal, como seguridad social y aportes jubilatorios.

Es así que según resultados de la EPH 2016, de un total de 1.092.093 jóvenes de 15 a 29 años, sólo 206.808 aportan a una caja de jubilación, lo que representa sólo el 18,94% del total.

La informalidad también se nota en el tipo de relación, ante la pregunta de la EPH 2016: ¿Bajo qué tipo de contrato trabaja en esta ocupación?, de los 755.346 jóvenes que respondieron, el 57,23% afirmó que trabajaba bajo contrato verbal, el 22,13% respondió que cuenta con un contrato indefinido/nombrado, el 2,51% con contrato definido temporal con emisión de factura legal y el 17,4% con contrato definido temporal sin emisión de factura legal.

La limitada educación no contribuye a mejorar la situación de los jóvenes

Esta realidad con alto desempleo y de empleos de poca calidad se explica en una importante medida por la educación. El informe UNFPA, Fondo de Población de las Naciones Unidas del 2016 sobre la educación en Paraguay señala que un millón de jóvenes se encuentran fuera del sistema educativo. Más de la mitad de los jóvenes de entre 15 y 19 no asiste a una institución educativa y apenas un 20% de los adolescentes puede dedicarse exclusivamente a estudiar.

Haciendo un análisis de los microdatos de la EPH 2016, de un total de 1.870.163 jóvenes de 15 a 29 años, 1.152.251 no asisten actualmente a una institución de enseñanza. Al analizar las razones, el 32,84% contestó que por necesidad de trabajar, el 26,34% que no cuenta con los recursos en el hogar para estudiar, el 11,53% por motivos familiares y el 11,39% no quiere. El resto se divide en motivos varios como costos de materiales y matrícula, considera que terminó de estudiar, no existen instituciones cercanas y otros.

Con una preparación limitada, los jóvenes no logran cumplir con los requisitos para acceder a los escasos empleos generados por las empresas, que cada vez requieren de personas mejor capacitadas y con más habilidades; y acaban trabajando en la precariedad o incluso retirándose del mercado laboral. Una situación inadmisible, no sólo desde el punto de vista ético, sino también económico.

Pobreza y juventud

Si a lo mencionado en el apartado previo, sumamos el hecho de que en Paraguay el 20,24% de los jóvenes de 15 a 29 años vive en pobreza y el 4,76% vive en pobreza extrema, es decir, que 1 de cada 4 jóvenes vive en situación de vulnerabilidad, la situación de los jóvenes se complica. Los jóvenes vulnerables tienen acceso sólo a servicios de mala calidad, empleos precarios e informales y poca movilidad social. Es ahí donde deberíamos prestar más atención.

Es de conocimiento que la pobreza disminuye la cantidad de oportunidades educativas y laborales que una persona puede encontrar. Sin políticas públicas adecuadas, el 25% de la población joven está condenado a la exclusión o a dificultades mayores para salir del círculo de pobreza en el cual se encuentran.

Se necesitan mejores políticas educativas, laborales y de generación de empleos de calidad que permitan hacer coincidir la oferta laboral de los jóvenes con la demanda que tienen las empresas. Sólo con jóvenes más formados y con más competencias podremos aprovechar las oportunidades y avanzar hacia un desarrollo económico inclusivo.