¡Automedicarte es peligroso!

¿Por qué NO debo automedicarme?

La mayoría de los medicamentos suelen tener indicaciones específicas de uso, contraindicaciones o efectos colaterales. Es decir, pueden ocasionar reacciones indeseadas (incluso peligrosas o fatales) si no se saben administrar adecuadamente.

Algunas sustancias contenidas en los medicamentos pueden provocar adicción, como las benzodiacepinas, que inhiben el sistema nervioso central, o la codeína.

En la mayoría de los casos, la automedicación no cura la enfermedad y únicamente alivia los síntomas. A larga, esto empeora el problema y más tarde dificulta un diagnóstico adecuado. Como ejemplo están los antipiréticos (que bajan la fiebre), los antieméticos (que impiden el vómito) o los antiespasmódicos (que alivian los dolores abdominales.

Si se consume un medicamento (o sustancia) por un periodo prolongado de tiempo, puede provocar intoxicación. La intoxicación por paracetamol es un cuadro grave que puede llevar a la falla hepática: los adultos se intoxican con más de 7,5 gramos al día (15 comprimidos de 500 mg), y los niños, con más de 150 mg por kilo.

Por el contrario, si se administran dosis inferiores a las requeridas, no se logra el efecto deseado: ello es especialmente cierto en el caso de los niños, pues las madres tienden a administrar los fármacos en función de la edad y no del peso de sus hijos.

Muchos medicamentos producen resistencia. Esto quiere decir que si se administran en forma incorrecta y sin consultar al médico, en lugar de eliminar a los patógenos (virus, bacterias, etc.), los vuelven más fuertes. Los antibióticos, que sólo se venden con receta, requieren de supervisión médica para su total eficacia sin ocasionar algún daño.

Existen medicinas que tienen efecto de rebote, es decir, consumidas en dosis o cuadros de enfermedad inadecuados, generan más daño incrementando los síntomas. Esto suele ocurrir en casos de psoriasis (enfermedad de la piel) al usar cremas y ungüentos elaborados con corticoide.

Los medicamentos actúan en base a sus componentes y de acuerdo a las características de la persona que los consume. Es necesario que un especialista indique la sustancia adecuada de acuerdo al padecimiento, las condiciones del paciente y en las dosis adecuadas.

Recuerda nunca automedicarte. ¡Mejor consulta un especialista!

Fuente: Clínica Las Condes.

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