María lloró sobre los pies de Jesús

Algo que resulta verdaderamente excitante entre las consecuencias del auge de la novela gráfica es la ampliación de las posibilidades plásticas y narrativas en la creación artística.

El ser humano lleva experimentando con el arte secuencial desde las cavernas, pasando por las antiguas civilizaciones, los retablos medievales o a través del cine. En ningún momento hemos dejado de transmitir ideas mediante el dibujo en forma de secuencia narrativa con intenciones más o menos místicas, prácticas o artísticas. Hoy este arte invade las librerías, los hogares, las bibliotecas y los museos en forma de libros y páginas viñetadas. Por eso, al igual que pasa con otros medios como los videojuegos o los canales de YouTube, resulta particularmente incómodo que los cómics -o los libros ilustrados- se sigan entendiendo únicamente como un elemento transicional hacia la edad adulta ya que se trata de una herramienta compleja con una historia propia y que, de forma única, sirve para transmitir ideas, emociones y, por qué no, realizar análisis bíblicos.

Precisamente es esto lo que Chester Brown (Montreal, 1960) hace en ‘María lloró sobre los pies de Jesús’ recientemente editado en nuestro país por La Cúpula. Brown traslada a viñetas diversos pasajes de la Biblia relacionados con la prostitución y la obediencia religiosa. Para convertir en imágenes situaciones transcurridas hace más de dos mil años se ha inspirado en interpretaciones estéticas anteriores, como en el Génesis de Robert Crumb, y completa estas historias deslizando elementos nuevos, como diálogos o comportamientos, que no aparecen en las escrituras pero que aportan una nueva interpretación a las mismas.

Brown ha realizado una exhaustiva documentación sobre la Biblia a partir de numerosos trabajos teóricos de diferentes investigadores siguiendo dos líneas de análisis que se entremezclan. Por un lado la que hace referencia a la obediencia religiosa y se basa en las historias de Caín y Abel, los Talentos, Job o el Hijo Pródigo y, por otro, las historias protagonizadas por prostitutas (o por mujeres que se comportan como prostitutas). La sucesión de historietas de la primera parte del libro incluye una escena singular que nos da una de las claves de este análisis. En ella Brown trata da a entender cuál era la intención de San Mateo al incluir en sus textos a Tamar, Rahab, Rut, Betsabé y María. Explicación que no desvelaré aquí porque es mucho más interesante si lo descubrís vosotras. Además, en un extenso aparato crítico que incluye como bonus una adaptación dibujada más, un epílogo y numerosas notas, donde casi a modo de escudo, se adelanta a todas las preguntas que nos pueden surgir a lo largo de la lectura aportando nuevas teorías sobre la bibliografía utilizada.

La obsesión de Chester Brown con la prostitución va más allá de las experiencias que nos contó en ‘Pagando por ello’ (La Cúpula, 2011). Claro defensor de la legalización, apoya en esta nueva obra buena parte de su discurso con el fin dotar de nuevas caras a un asunto que a día de hoy continúa siendo un tema tabú para la mayoría de sociedades que, de forma hipócrita, miran hacia otro lado consolidando una lacra de abusos y precariedad. Brown nos habla siempre desde un punto de vista muy personal pero con respeto y distancia, de forma que sus historias nos acercan hacia la comprensión del trabajo sexual y a la dignidad que merece.

Texto originalmente publicado en la revista El Buen Salvaje.

Notas: Recomiendo la lectura de dos autoras que tratan el tema de la prostitución en primera persona. Phoebe Gloeckner y Ulli Lust.

https://www.youtube.com/watch?v=zA_RFJRM1M8