Acerqué mi mano lentamente, fragilizando cada centímetro de movimiento; suspiré primero concentrándome armoniosamente y cuando estuve a la distancia adecuada… ¡¡zás!! descargué la energía cinética de mi dedo índice sobre el cuerpo de la mosca que reposaba serena en mi brazo. La acción fue exitosa, no tanto por el resultado del insecto aplastado sobre mi extremidad, sino más bien por el grado de eficacia y precisión de mi mentado movimiento. “Si todas mis acciones tuviesen esta justeza…”, pensé. Luego suspiré de nuevo e intenté registrar en lo más hondo de mi ser la textura de la experiencia sucedida.
Email me when M. Perez Ibarguren publishes or recommends stories