Carta a un amor

Apareciste sin avisar, mi vida se completó y ahora finalmente todo tiene sentido. El brillo de tus ojos, tu aliento, tu perfume…hacen palpitar mi corazón. No podría vivir sin ti. Gracias por existir, de no haberte conocido, te inventaría tal como eres. Es difícil creer que no te ame toda la gente sólo con verte, ¿O solo es algo que me pasa a mi?
Me da igual que seamos diferentes, que pensemos distinto, que no seamos compatibles…pero me basta coincidir contigo en querer estar juntos para siempre. Haces que quiera mejorar cada día. Tú has cambiado el argumento de mi vida. Estoy hecho a tu medida, si me faltas estoy incompleto. Oír tu nombre me estremece, pronunciarlo me alivia, llamarte me agita. No es que mi felicidad gire en torno a ti, es que tú eres parte de ella.
Eres todo para mi: amiga, compañera, confidente, cómplice, comprensiva, leal, tierna, amante, femenina, infinita y humana. Tú y yo no necesitamos palabras, con mirarnos sabemos todo el uno del otro; cada vez que miras, desnudas mi alma. Cuando te veo, sueño, y, cuando sueño, te veo. Cuando miro tus ojos me tiemblan las piernas, me da un vuelco el corazón, se me agita la respiración… ¿será porque te amo? Te lo voy a decir sin mas vueltas: no hay cosa en el mundo que me hiciera más feliz, que envejecer junto a ti.
Me encanta cuando ríes, me encanta cuando lloras, cuando hablas, te emocionas, te empeñas en alcanzar algo, te entristeces, cuando gritas, suspiras, te sonrojas…me encantas toda.
Mis ojos te miran diciéndote que te amo profundamente. ¿Para que quieres que te diga que te amo, si mis ojos te lo dicen a gritos? Si mis ojos ya te lo dicen, no le pidas a mis labios una explicación