UNA PAUSA ANTES DE LA UNIVERSIDAD

Ayudando a nuestros hijos a encontrar el verdadero éxito

Sep 29 · 4 min read

“Ser tú mismo en un mundo que constantemente trata de hacer que hagas otra cosa es el mayor logro” — Ralph Waldo Emerson

Voy a decir algo que la mayoría de los padres no quieren oír. No creo que los jóvenes deban ir de la escuela directo a la universidad. Claro, me doy cuenta de que esto podría llevar a los padres al borde de la preocupación y la ansiedad; y en mis viajes por todo el mundo he escuchado la misma respuesta muchas veces. “Mabel, está bien que usted lo diga, pero queremos que nuestros hijos sean responsables, confiables y profesionales trabajadores que ganen buen dinero y puedan permitirse una vida mejor.”

Sonrío suavemente, y luego pregunto, “¿Te diste cuenta de que la larga lista de deseos para tu hijo no incluye el de ser feliz?”. Esto hace que algunas personas se rasquen la cabeza, murmuren y se queden azorados. Sé lo que muchos están pensando. Es el mismo concepto que tiene la mayoría: la idea de que la paz y la felicidad son el subproducto de una vida buena y “trabajadora”.

Es exactamente al revés. La felicidad y la paz vienen primero.

Ahora, para ser claros, no estoy diciendo que nuestros jóvenes no deberían ir a la universidad. Esto está lejos de la verdad. Tengo dos títulos y creo que la educación superior tiene un lugar esencial en el mundo para muchos (no todos). El punto sobre el que hago hincapié, es que nuestro objetivo de criar hijos conscientes y responsables debe cambiar a ayudarlos primero a acceder a su divinidad mientras se les permite crecer en lo que están destinados a ser. Nuestros jóvenes necesitan tiempo para averiguar quiénes son y cuál es su pasión, para que cuando vayan a la universidad, vayan por todas las razones correctas — para aprender más de lo que aman y ser los mejores en hacerlo. En palabras de Santa Catalina de Siena, “Sé quien fuiste creado para ser, y prenderás fuego al mundo”. Pero primero debemos saber quiénes fuimos creados para ser, ¿si?

Desafortunadamente, a menudo vamos a la universidad por todas las razones equivocadas. Ya sea para mantenernos al día con todos los demás, por alguna competencia falsa o porque la sociedad nos programa rutinariamente para hacer lo que todos los demás están haciendo. Aprendemos que no podemos hacer lo que amamos, al menos hasta que hayamos pagado nuestra hipoteca, puesto comida sobre la mesa y asegurado una buena jubilación. También nos enseñan que ir a la universidad nos trae el título académico que nos garantizará un buen trabajo y la seguridad que buscamos. Y entonces así seremos felices.

Una vez más, es exactamente al revés. Si no me crees, mira a todas las personas que han seguido este camino sólo para terminar infelices, con una vida de estrés y ansiedad. Tal vez seas uno de ellos.

En algún momento de nuestra vida, decidimos — consciente o inconscientemente -, permitir que estas creencias determinen nuestro futuro. Creemos que somos “alguien” porque tenemos un título universitario, o nos sentimos desencajados porque no tenemos uno. Estamos convencidos de que seremos mejores si tenemos una educación universitaria, asumiendo que los que son más educados también son más dignos. Permítanme decirles, cuanto más conocimiento tengan, más lejos podrán estar de la sabiduría o la verdad, y sólo “la verdad los liberará”.

La verdad comienza por darse cuenta de que nuestros jóvenes no necesitan ir a la escuela para convertirse en “alguien” o tener éxito, valorarse u obtener seguridad. Necesitan ir a la escuela para convertirse en más de sí mismos. A veces esto implica tomar una pausa, un aliento, un paso atrás para que puedan encontrarse y conocerse, lo que en última instancia los llevará a creer y confiar en ellos.

Para saber la verdad, todos debemos dejar de lado lo que hemos aprendido antes, y soltar nuestras percepciones y expectativas. La verdad, como el estado de Zero Frequency®, es una experiencia. No se puede describir con palabras. Llegamos allí cuando estamos abiertos y dispuestos a decir, “Tal vez no sé tanto como pensé que sabía”.

De repente sabemos cosas con nuestro corazón; y una vez que nuestros hijos sepan las cosas con el corazón, estarán listos para ir a la universidad y ser lo que fueron creados para ser, momento en el que también estarán listos para encender el mundo.

Mabel Katz

Written by

Author & Speaker. Peace Ambassador. Leading Authority on Ho’oponopono / Autora & Oradora. Embajadora de Paz. Principal Autoridad en Ho’oponopono.

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