Él

Tenía todos los motivos del mundo para no quedarse. El panorama estaba lejos de ser ideal y, objetivamente, no eran las mejores circunstancias. Sin embargo, decidió quedarse. Contra todo pronóstico, contra todo lo que uno esperaría, no se fue.

Yo sé que todas las mujeres enamoradas dicen que su pareja es la mejor persona del mundo. Bueno, mi marido no es el mejor hombre del mundo; es un hombre común y corriente, que comete muchos errores, que tiene más de un defecto y que muchas veces demuestra que le falta tanto por aprender. Y no creo que sea mi otra mitad ni mi complemento, menos creo que sea esencial para mi vida. Tampoco saca lo mejor de mí ni me hace sentir como la mejor mujer del mundo. Y es justamente eso, todo eso, lo que me hace amarlo tanto. Con él no me siento en las nubes, me siento con los pies bien puestos en la tierra donde quiero estar.

Compartimos nuestras vidas como mejor podemos y decidimos todos los días seguir, cuando no hay nada que nos impida dejarnos. No creo que mi marido sea el mejor hombre del mundo. No. Y ojalá nunca lo sea porque para mí eso significaría que lo que veo hoy es todo lo que hay y habrá, que este es su mejor momento y que ya no hay nada más que esperar de él. Estaríamos estancados. Y estancarse es morir. Con él, vivo.

Tampoco saca lo mejor de mí. Con él saco todo lo mío, y especialmente todo lo malo, porque me ha mostrado que está dispuesto a conocer lo peor para ayudarme a sobrellevarlo, acompañarme y contenerme con todo el amor y el respeto. Lo mejor de mí es lo fácil y él se quedó para lo difícil. Por eso lo admiro tanto.

Hace años supe que nadie es esencial, pero sí lo quiero a él a mi lado para compartir esta vida y para crear más vida. No es mi mitad, es quien hace que me sienta completa conmigo misma. Si eso fuera, me sentiría coja deambulando por el mundo, apoyándome en él como un bastón. Gracias a él he aprendido que soy más capaz de lo que creo de recorrer esta vida sola y que si estoy con él es porque me parece que es lo mejor y lo que más quiero. Él me ha hecho más fuerte y más entera, especialmente en los peores momentos. Y cuando me he sentido sin fuerzas para pararme, se ha acostado a mi lado hasta que esté lista para levantarme.

Mi marido decidió quedarse hace 7 años sin ninguna condición. No pasa un día en que no piense que podría haberse dado la vuelta y elegir un camino más sencillo. Pero tomó la decisión de quedarse aquí, conmigo, con nosotras, y de ser el hombre que me enseñó que donde uno apuesta su amor, apuesta su vida.

One clap, two clap, three clap, forty?

By clapping more or less, you can signal to us which stories really stand out.