Domingo 7 de agosto
Día 9
Agradezco:
- Venir de un país chico, desconocido y alejado.
- Creer que no existen las coincidencias.
- Tener a mi mamá.
Después de muchos muchos muchos meses, 11 para ser exactos, me fui al garage en medio de la tormenta y esperé que sonara el teléfono. Sonó. Contesté. Y hablamos largo y tendido como solo se habla con las amigas que te reconocen hasta el cambio de humor por la forma en que respiras. Fue como que nos hubiéramos visto ayer y al mismo tiempo como que no la hubiera escuchado hace años. Despertó la nostalgia y las ganas de poder compartir físicamente, de abrazar a sus hijos, de acompañarnos en nuestros caminos y de poder sentir esa cercanía física. Sin embargo, me quedo solo con lo bueno: sigue ahí, como siempre, aunque yo esté lejos. Y puedo contar con ella para lo malo y para lo bueno. Mal que mal, nos conocemos hace casi 30 años, hemos pasado por muchas juntas y algunos países entre medio son un mero accesorio para esta amistad. Corté el teléfono feliz.