Un desierto

Sin nada

Hoy estoy seca. Así como el desierto. Así como el significado más puro de la palabra. Seca, sin agua, sin energía, sin más vida. Me podrían estrujar y no saldría nada de mí porque ya lo saqué todo. No tengo más para mostrar, para dar, para entregar, para escribir, para decir, para explicar ni para transmitir.

Una vez fui al desierto de Atacama, el más seco del mundo. Y lo que más me gustó fue su profundo silencio. Inspiraba paz, calma, eternidad y soledad. Hoy soy ese mismo desierto que conocí de niña. Estoy seca, pero también en paz y en calma, sola y conmigo misma. Ya no hay más en mí.

Show your support

Clapping shows how much you appreciated Macarena Gil’s story.