Viernes 5 de agosto

Día 7

Agradezco:

  1. El silencio de la noche cuando trabajo.
  2. Haber podido viajar a lugares maravillosos.
  3. La paciencia de mi marido.

Generalmente, entre 1:30 y 2:00 am, estoy “sola”. Me refiero a que están todos dormidos y yo despierta, así es que nadie me habla y yo no tengo que hablar con nadie. No me doy cuenta cómo a veces paso semanas en que nunca estoy completamente sola, y lo añoro, me hace falta. Así es que hoy fue muy positivo haber tenido 1 hora por reloj para estar sola. Fui a dejar a la más grande a sus clases de piano y tuve una hora para hacer lo que quisiera, a mi ritmo, sin preocuparme de las necesidades o deseos de nadie más. Busqué una canción que me gustara en la radio, manejé a buscar una tienda de ropa usada que no encontré, me di unas vueltas en el auto mirando este barrio que no conocía y terminé estacionada afuera de un supermercado latino. Como ya estaba ahí, entre con toda la calma, recorrí todos los pasillos, busqué si estaban algunas cosas que necesitaba, escuché todos los acentos diferentes y disfruté esos minutos mirando galletas que no veía hace tiempo. Cuando me dio frío, fui a la caja a pagar, y volví al auto, todo con calma. Luego pasé a buscar a la Trini y volvimos juntas conversando de las casas que veíamos y otras cosas, sin ninguna prisa. Me desvié para pasar por un campo enorme de golf que ya no se veía mucho porque estaba oscureciendo, y finalmente, llegamos a nuestra casa. Es positivo salirse del camino, de la rutina, del agobio para mirar todo desde otro ángulo y reencontrar nuestro centro.

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