Una cultura dentro del barrio

La historia del origen del “Barrio Chino” de Belgrano. En la actualidad, un recorrido en la zona comercial de la comunidad oriental.

Cerca de la vieja plaza de Barrancas de Belgrano y de la estación “Belgrano C”, por la calle Arribeños, se encuentra un pequeño barrio de no más de dos cuadras de largo. Su entrada, un arco de once metros de alto y siete de ancho que cuenta con dragones adornados en cada extremo de su techo y en cada columna podemos ver leones con rasgos orientales hechos de piedra. Al pasar por debajo de ese maravilloso símbolo, nos encontramos con uno de los mayores centros turísticos que tiene la Ciudad de Buenos Aires, el “Barrio Chino”.

Antes del popular sector de comercios orientales, la zona era bastante tranquila y solamente residencial ya que la única calle donde se ubicaban los negocios y las confiterías era en la Avenida Juramento, donde su atracción principal era la feria de artesanos que aún sigue vigente en la Plaza Manuel Belgrano. Pero en la década del 80 gracias a la inmigración asiática, ese sector fue creciendo poco a poco.

Los extranjeros orientales, la mayoría chinos y taiwaneses, decidieron radicarse en la Argentina a probar mejor suerte ya que en su país se les hacía muy complicado vivir debido a los problemas políticos y a las desigualdades sociales que había en ese momento. Muchos de ellos se situaron en distintos barrios porteños como Once, Almagro, Flores, Caballito, Parque Chacabuco, entre otros.

Los que decidieron vivir en Belgrano se localizaron cerca de una de las estaciones de tren que hay en el barrio, “Belgrano C”. Para salir adelante, eligieron ganarse la vida haciendo supermercados, comercios y restaurantes de origen oriental.

Hsu Sung y su esposo fueron los pilares de esta comunidad oriental con la creación de “Casa China”, el primer negocio del “Barrio Chino” ubicado en las calles Arribeños y Juramento, que aún sigue presente con el correr de los años. Este comercio se hizo conocido por la venta de alimentos orientales, naturales, orgánicos y dietéticos que no se podían conseguir en ningún lado. Sung, se mostró muy agradecida: “El Barrio Chino es mi segundo hogar, acá pase mucho de mis mejores momentos de mi vida”.

Por los 90, en la misma manzana se fueron creando más restaurantes, supermercados y comercios donde venden objetos orientales, como el famoso gato de la suerte que mueve el brazo. El “Barrio Chino” empezó a crecer una década más tarde, para entonces ya eran dos las calles que estaban llenas de negocios asiáticos y a raíz de eso la comunidad oriental fue creciendo con los años.

Si algo faltaba para consolidar el barrio comercial, era tener un objeto que simbolice el espíritu asiático , por eso en 2009, el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires aceptó la donación de la Asociación Unificación Pacífica China en Argentina que consistía en un arco de ingreso al “Barrio Chino”. Esta arcada está elaborada en cemento y piedra y simboliza la amistad y el agradecimiento que tiene la comunidad china hacia nuestro país.

El “Barrio Chino” es uno de mayores centros turísticos que tiene la Ciudad de Buenos Aires hoy en día, no solo recibe visitantes de otros barrios sino que es el centro de atracción principal de los turistas extranjeros. Gran parte de tantas visitas se debe al Año Nuevo Chino que se celebra entre fines de enero y principios de febrero, esta celebración consiste en el famoso baile del Dragón que recorre el barrio.Además de esta demostración, la comunidad China-Taiwanesa coloca varios puestos a lo largo de las calles donde exhiben todo tipo de cosas relacionadas con su cultura, ya sea escrituras, la religión budista, astrología china y comidas típicas orientales.

https://www.youtube.com/watch?v=8WgXkdScfVE

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