Empezar: factor clave para la superación y el emprendimiento

Hay dos cuestiones fundamentales para emprender un camino: una es saber hacia dónde queremos ir y, la otra es, sencillamente, dar el primer paso. Aunque parezcan inseparables, entre ambas puede haber un abismo(1) o un sendero(2).

Toda persona en el mundo tiene deseos y aspiraciones, algunos se atreven a titularlos como “sueños” y otros, no tan atrevidos, hablan del “querer ser”. Ambas definiciones son válidas, como lo sería cualquier otra palabra que uno utilice para definir su más profundo anhelo.

Con el paso de los días, vamos notando que hay ciertas temáticas que nos hacen latir más rápido el corazón que otras; vamos formateando nuestra mente para percibir algunos colores antes que otros, para ser más o menos habilidosos en un área u otra y para tantos temas más que debemos ir descubriendo, (¡aquí otra clave!)

Al “querer ser” que busca rumbo en nuestro interior debemos orientarlo con un tiempo de investigación interna y descubrimiento personal. Creo que coincidiremos si digo que más de una vez nos sentimos impacientes y fastidiosos por no estar cerca de lo que anhelamos ser: la carrera está resultando demasiado larga, los miedos son muy grandes, nadie nos anima, las condiciones externas no son ideales, y muchas cuasiexcusas más.

Un popular, (pero no por eso demasiado aplicado), aforismo griego aconseja: “Conócete a ti mismo” como clave principal antes de comenzar un camino, un negocio o una guerra. En este siglo XXI que transitamos, sin importar tu edad o condición social, te propongo que comiences a dedicar atención especial a lo que sos o eres (según desde dónde leas), a tu esencia, a tu formato inicial, a descubrir eso que te mueve el corazón, aunque no sea lo que la sociedad o el sistema te dice que debes ser. Quizás estés estudiando alguna carrera relacionada a las ciencias exactas y tu ser se llena de cosquillas cuando ejecutás un instrumento o tomás una fotografía, o quizás sos una persona destacada que trabaja en medios de comunicación, pero tu mayor anhelo es que el título de Ingeniero Industrial esté colgado en tu pared. Sea cual sea el caso, dedicá tiempo a descubrir cuál es tu motor y procurá hacer los ajustes que creas necesarios antes de que siga pasando el tiempo.

Una vez que te hayas amigado con tu interior, no dejes de evaluar las motivaciones de tu corazón: que sean siempre genuinas, amables y sinceras. Te asegurarán un buen camino.

Luego, decide una meta, un objetivo, un rumbo y da ese postergado y bendito primer paso, basta de miedos, basta de excusas, basta de procastinación, ¡avanza!

Yo lo estoy haciendo ahora con este ciclo de post que inauguro hoy y estuve postergando durante bastante tiempo. ¡Ánimo! ¡Hoy (también) es una buena ocasión para iniciar tu camino!

¡Que tengas un buen día! ¡Hasta la próxima!

Maggie Ojcius

(1). Abismo: Profundidad grande, imponente y peligrosa, como la de los mares, la de un tajo, la de una sima, etc.
(2). Sendero: Senda, camino pequeño y estrecho.

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