¿Haces tus mailings como un niño de 3 años?

No envíes tus mailings como un niño

Se supone que cuando crecemos dejamos atrás ciertos comportamientos más bien propios de nuestra infancia, que de personas adultas, pero el caso es que, en algunas cosas nos seguimos comportando como niños pequeños, en el caso de los mailings esto es algo que pasa con frecuencia.

Sí, estoy comparando mailings con el comportamiento de niños de 3 años.

Y sí, pienso que son comparables en ciertas cosas.

Es más, estoy seguro de que cuando lo leas dirás:

Es cierto, estoy totalmente de acuerdo

Sobre todo si tienes hijos pequeños.

¿Por qué este artículo?

Pues porque nunca esta de más divertirnos un poco.

Y hacer autocrítica, todos cometemos errores, pero debemos saber verlos.

De paso aprendemos un poco y vemos que a veces caemos en estrategias que no son útiles.

¿Cuando se me ocurrió comparar los mailings masivos con el comportamiento de un niño de 3 años?

Francamente, fue hace no mucho.

Estaba volviendo a casa de hacer la compra, y mi hijo pequeño no paraba de repetir:

¡Quiero subir al cochecito! ¡Quiero subir al cochecito! ¡Quiero subir al cochecito! …

Sin parar.

Sin escuchar.

Durante 5 minutos.

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Solo repitiendo lo mismo una y otra vez.

Sin posibilidad alguna de escapar del bucle infinito en el que nos encontrábamos

Y en ese momento pensé:

Oh! Por favor, es más pesado que un spammer

Deformación profesional, seguramente.

Pero en el fondo, tenía razón, había similitudes.

Similitudes entre los mailings masivos pesados y los niños pesados

La primera es la más obvia quizá:

1) Algunos mailings masivos son repetitivos

Mira por ejemplo este:

Ejemplo de envío repetitivo y masivo de email de charles tyrwitt

Básicamente los emails se pueden traducir en:

¡Compra!¡Compra!¡Compra!¡Compra! Cero aporte de valor.

Estos emails fueron enviados en intervalos de uno cada dos días.

Como el comportamiento de un niño pequeño, cuando quiere algo, insiste hasta que lo consigue, sin parar.

La verdad es que sería mucho más útil intercalar algún email con algo de aporte de valor, para que de vez en cuando el suscriptor reciba algo que no sea solo “¡comprame esto ahora!“.

Esta es una actitud curiosa, porque cuando nos lo hacen a nosotros, nos molesta, pero si somos nosotros los que lo hacemos, no nos parece tan mal.

En email marketing, tenemos que utilizar una estrategia de aporte de valor.

Y conseguir las ventas por este aporte de valor, no por pura pesadez.

2) Otros no te dan la opción de responder

Igual que con los niños pequeños, con los que de nada sirve intentar razonar, algunos mailings no ofrecen la oportunidad de responder:

mundo primaria

Esto que a estas alturas podemos pensar que era un error superado, no lo es, y son muchas las newsletters que se envían sin dar al suscriptor la posibilidad de responder.

En mi opinión esto da muy mala imagen.

Al igual que puede resultar frustrante intentar hablar y razonar con un niño pequeño, sin que este te escuche.

Igual de frustrante es recibir una newsletter, que te genera una duda, y no te da la opción de responder a la misma.

Si justamente una de las ventajas del email marketing es la posibilidad de crear un canal de comunicación, que genere confianza.

A mi personalmente, saber que puedo contactar de forma rápida respondiendo a un email, me produce más tranquilidad.

Y sinceramente, creo que es más efectivo a la hora de vender, pues ante cualquier duda, puedes estar en contacto en un momento.

3) No les importan tus intereses

¿Crees que a un niño de tres años que no para de repetir insistentemente lo que quiere le importa lo que necesitas?

Pues con algunas newsletters pasa algo parecido.

Y cuando las recibes te quedas con cara rara preguntándote dos cosas:

  • ¿Cuando narices me he suscrito yo a esto?
  • ¿Por qué me quieren vender esto si no me interesa para nada?

Esto es más habitual de lo que parece.

E incluso aunque en algunos casos sí que nos hayamos suscrito voluntariamente a su newsletter, luego raras veces hacen una segmentación de los mailings por intereses.

¿Te imaginas que mañana en lugar de un mailing sobre marketing online te mandase uno sobre el cultivo del naranjo en marruecos?

No tendrías mucho interés ¿verdad?

Pues con los mailings que mandamos pasa igual.

A veces tenemos ofertas muy buenas, descuentos tentadores, e intentamos maximizar las ventas enviando esas newsletters a toda la lista, sin realizar una mínima segmentación.

En mi opinión es normal que de vez en cuando cometamos algún error.

Pero en lineas generales, en nuestro email marketing tenemos que, en la medida de nuestras posibilidades, preocuparnos por lo que les interesa y motiva a nuestros contactos.

Siempre insisto en que tenemos que ponernos en el lugar de nuestros suscriptores, e intentar entender sus necesidades.

De otro modo solo nos estamos preocupando por nuestras propias necesidades.

Justo como un niño pequeño cuando quiere algo.

Pero hemos dicho que ya somos adultos ¿verdad?

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4) Imposible dar por zanjada la discusión

Tal cual.

Imposible.

Cuando un niño quiere algo, no habrá forma de que se calle.

No importa que razones.

Ni que te enfades.

Tampoco que le ignores.

Pues seguirá, y seguirá, sin parar.

Sabes, justo como esos mailings de los que no te puedes dar de baja.

Hace poco me di de baja de la newsletter de “Click & Grow“, pues ya no estoy interesado en su producto (oye esto pasa, me puedo cansar de algo después de dos años).

No solo he recibido alguna newsletter más de ellos, sino que mira el proceso de baja que tienen:

Proceso de baja en Click and grow

¿De verdad cuando me quiero dar de baja la primera opción marcada en el proceso es “recibir todas las comunicaciones”?

Pues no lo entiendo.

Como no entiendo todas las opciones disponibles.

Si me quiero dar de baja quiero que sea rápido.

Si quiero configurar mi suscripción, entonces sí me parece bien que haya más opciones.

Aunque no lo creas es habitual incluso hoy día, querer dificultar el proceso de baja.

Algo que no tiene sentido en mi opinión.

5) Cómprame lo que sea

Esta es curiosa, porque a veces, los niños piden algo, no porque lo quieran, sino por el simple acto de pedir.

Y te hacen quedar con cara de:

Otra vez a discutir, si en realidad eso no te interesa para nada.

Hay newsletters que son un poco así.

Les da igual lo que compres, solo quieren que compres, lo que sea.

Es igual a lo que decíamos antes, no conocen nuestros intereses, pero quieren que compremos cualquier cosa.

Como suelo decir:

Nos ven como tarjetas de crédito con piernas.

Justo como algunos niños.

Es como esta newsletter, me ha dejado perplejo:

Email de ejemplo de cómo comprar en una tienda

¿De verdad me has mandado una newsletter para explicarme como comprar en tu tienda?

¿No lo estoy soñando?

Si no compro es porque no me interesan los productos, no porque no sepa cómo comprar.

El proceso de compra, en caso de dudas, puede venir explicado en la web, y meter un simple enlace en la newsletter enlazando a ese contenido.

Pero hacer una newsletter explicando el proceso de compra, no se, a mi me parece extraño.

Como si me dijeran:

Venga compra algo, que te estoy diciendo cómo se hace.

Me parece que me estén tratando de tonto.

¿Tú qué opinas?

6) Quiero otra cosa aunque me he portado mal

¿Sabes esos críos que hacen alguna trastada?

Les regañas.

Te enfadas.

Y a los 5 minutos te están pidiendo algo.

Seguro que te suena el caso.

Te imaginas en tu negocio, que te contactara un cliente descontento con tus servicios.

¿A ese cliente le intentarías vender como si no hubiese pasado nada?

Pues esto me ha pasado en persona.

Tras comprar un sofá, estoy más de 2 meses esperando recibirlo, sin que me den fechas de recepción estimadas, sin darme ninguna explicación.

Me he quejado.

Protestado.

Y a cambio me llegan estos correos:

Emailing de conforama

¿De verdad?

Esto es molesto a múltiples niveles:

  • Me intentan vender un producto que he comprado y aún no me han servido
  • Me hacen llegar un descuento cuando acabo de comprar el producto

No se tu opinión (puedes comentar abajo), pero a mi este tipo de promociones me resultan molestas.

Y quizá el pequeño negocio tenga dificultades en segmentar esto.

Pero para las grandes empresas no debería ser tan difícil segmentar este tipo de publicidades.

El problema es que les da igual, porque lo que les interesa es vender a toda costa.

Justo lo que decimos que no se debe de hacer.

Al final son campañas de email

Donde queda claro que la empresa solo tiene interés en su propio beneficio, sin importarle las necesidades del cliente.

Algo que hoy día ya no es efectivo.

Hoy día se requiere de un marketing de relaciones, que mire por los intereses de la empresa y del cliente: por las dos partes.

Y esto se tiene que ver también en las newsletters que se envían.

Aportando valor.

Cuidando todo lo que podamos los detalles.

Estoy seguro de que este post no te ha dejado indiferente ¡Déjame tu opinión abajo!

Jose Argudo

Originally published on Blog Mailrelay, email marketing

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