Quizás por eso me sorprende — y entristece — el lento declive de la calidad de la obra de Rice durante los últimos años pero más allá de eso, la monótona mirada que le dedica a su propio Universo. Luego de crear un tipo de vampirismo por completo nuevo, Rice parece dedicarse — a golpes de efecto fallido — a destruir no sólo su legado sino a convertir lo que fue una sólida visión sobre el tiempo y las vicisitudes del espíritu humano sometido a su propia fragilidad, en una versión barata y superficial. Obsesionada con los mismos temas y sin atreverse a profundizar en una necesaria reinvención, Anne Rice parece atravesar un irremediable de su larga carrera literaria.
Lestat y la búsqueda de un final digno: La caída en desgracia de Anne Rice
Aglaia Berlutti
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Pero eso ya venía ocurriendo casi desde el principio. Interview with the Vampire es una obra maestra, pero a partir de The Vampire Lestat, Rice se dedicó a destruir su propia creación. Fue con Memnoch the Devil que decidí que ya no más. En mi opinión, sus crónicas de vampiros debieron terminar con The Queen of the Damned y le concedo esa para hacer una trilogía. Por mí, no debió escribir nada más del tema después de la primera.