Me atrevo a soñar
Por la apasionada: Sharmi
Hace unas semanas llegué a este video que sabía que me iba a gustar; empezando por el título, “¿Te atreves a soñar?”, ya sabía que me iba a sentir identificada. Además, el recurso audiovisual de ilustración y stopmotion, sin duda es uno de mis favoritos. Así que lo dejé listo para poner “play” por unos días (quería tener el tiempo y atención suficiente), mientras prendía y apagaba mi laptop durante varias jornadas de trabajo. Hasta que lo vi, y lo volví a ver, y decidí no solo compartirlo en mi muro de Facebook, si no que era importante para mi escribir alguna reflexión al respecto.
Y así, dejé la pestaña de “nueva entrada” sin actividad por un par de semanas; al parecer, este video se rehusaba a volverse parte de mi redacción creativa. O había algo más, algo en el mensaje sobre atreverse a soñar que aún no podía aceptar del todo. Es decir, creo fielmente en seguir los sueños que se repiten una y otra vez en nuestra vida, y en confiar en nuestro potencial, y la la la la. Pero, ¿realmente estoy tan convencida de ello, como para tomar las riendas de mi vida y asumir los riesgos? Tal vez, no lo estaba, y hablar de cumplir tus sueños pudo haber sido solo de la boca para afuera. No, no me lo permito.
Todo depende de lo que creas. A pesar de algunos conceptos o frases que yo las diría de forma diferente, logré identificarme mucho con este video. Es verdad que se mencionan datos generales, y que no necesariamente uno tiene que encajar en alguna categoría que se menciona. Pero sin duda te da el panorama de las diferentes formas de pensar que tenemos, en referencia al entorno que nos ha tocado vivir. Ni malo ni bueno, ni mejor ni peor, cada uno debe reflexionar sobre lo que es correcto para su vida.
Las zonas. Casi inconscientemente, he vivido la mayor parte del tiempo en mi zona de aprendizaje, no tolerando quedarme tanto tiempo en mi zona de confort. Siempre quería inscribirme a cursos y talleres diferentes, viajar, cambiar mis hábitos, etcétera. Por ahí, a algunos les cuesta un poco más salir de su zona conocida, porque el aparente bienestar puede darles la sensación de una felicidad suavecita. Probemos, crucemos un pasito a ver qué pasa. Probemos un nuevo restaurante, metámonos a un curso que jamás pensamos llevar, conozcamos gente nueva, ¡viajemos! Si no nos gustó, tranquilos, nuestra rutina seguirá esperándonos. Y si nos encantó, pues hay un sin fin de experiencias más a la vuelta de la esquina. Sin embargo, confieso que hay momentos en donde el miedo a la incertidumbre me ha paralizado, y las personas cercanas a mí solo alimentaban ese temor, ese pánico, ese pensamiento de fracaso.
Siempre me gustó la magia, aunque sabía que era un truco. Pero era eso, entraba en el juego de la ilusión y decidía conscientemente en creerle y pasar un momento agradable. Decidí creer en la magia, aceptando que cada truco necesitaba de una investigación, una preparación, práctica y esfuerzo, producción, y mucha pasión. No es lanzarte al vacío; es saltar del abismo habiendo aprendido a entrar al agua sin hacerte daño. Es saltar del avión, habiendo revisado que tu paracaídas (y el de repuesto) funcione correctamente. Pero sobre todo, es avanzar confiando en ti mismo, en tus motivaciones, en tu felicidad.

Sé el protagonista de tu vida, y asume el reto de tomar decisiones. Comienza poco a poco, date el gusto de vivir como quieres vivir y haz todo con amor. No te apegues al pasado ni a lo que tienes hoy, deja que tu vida se desarrolle y acumula experiencias. Mira todas las oportunidades que te da la vida (o Dios si son espirituales como yo), recoge todo el aprendizaje que posees y anda a construir tus sueños. Reúne las herramientas y a tus aliados. Si te equivocas, no importa, sigue adelante; al menos sabes que fuiste valiente para intentarlo.
Hoy doy un paso muy importante, tomé una decisión radical y la asumo con mucha confianza. Hoy me atrevo a decir: ¡Cumple tus sueños!, que yo estoy yendo por los míos.