Elena

Foto Kurt Cobani https://www.instagram.com/_ars2602/

Elena abre las ventanas, deja entrar la brisa impaciente que aguarda desde la madrugada y que ahora recorre las dependencias de la casa, serpentea pasillos, envuelve cortinas, embolsa sábanas de algodón, va perdiendo fuerza y es apenas un suspiro cuando llega al escritorio.

La misma escena supondría un paraíso en otras circunstancias, pero en la densa atmósfera que respiran los que permanecen de este lado del transcurrir, añorando a los que no, poco es demasiado y la liviandad del vacío se vuelve una carga insoportable.

Él es mucho mayor, Elena lo observa detenidamente desde el umbral de la puerta, se pierde en un remolino de recuerdos buscando la respuesta a una pregunta que hace ya un par de temporadas no la deja dormir, él permanece ajeno, pasando las hojas de un cuaderno, toma algunas notas, murmura, dirige la mirada contínuamente a la ventana, que da al jardín, que da al camino, que da al infinito.

Elena nunca se distrajo de su apariencia, y no es que necesitara esfuerzo alguno, supo ser el blanco de las miradas desde que tenía memoria, pero el espejo la mantuvo aferrada a un presente cada vez más difuso, intentando sujetarse, temerosa del espanto de vivir una larga vida acompañada de la ausencia.

Él se dejó ir muy temprano, Elena quiso, pero no pudo, y como si el castigo hubiese sido poco, permaneció aquí el tiempo suficiente para vivir dos vidas.

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