El sexo grupal: una prueba para tu ego

Dos amigos conversan en una parada esperando el colectivo.

— ¿Harías alguna vez un trío?
 — Seeeh; ni lo dudo. Pero solo con dos minas.
 — Yo con un flaco y una mina lo haría.
 — No, esa no; me da cosita digamos.
 — ¿Y con tu novia?
 — Si, totalmente.
 — Pero digo vos, tu novia y un flaco.
 — Ah, ni loco. Te dije que solo con dos minas. ¿Vos lo harías con tu novia y un flaco?
 — No, ni loco.
 — ¿Pero no dijiste recién que te pintaba trío con un pibe y una piba?
 — Si, bueno; pero no con mi novia y un flaco.

Me arriesgo a decir que por día esta conversación se abre paso por los labios de muchos machos argentinos — algunos simples adolescentes que recién aprenden a afeitarse — a lo largo y ancho de nuestra amada república.

Me arriesgo también a decir que para la mayoría de los lectores — si no es que fueron en algún momento actores del recién retratado guión de espera de colectivo — al menos no les parece descabellada la conversación.

En tan solo once líneas se resumen los dos desafíos que te presenta a vos — y a prácticamente todo el mundo nacido y educado en este mundo occidental capitalista post-industrial — el tan fantaseado, promocionado, prohibido, y a la vez difícil de animarse a habitar: "mundo del sexo grupal". ¿Estás listo? Acá una Manureflexión al respecto.

El desafío al "Yo soy"

— ¿Harías alguna vez un trío?
 — Seeeh; ni lo dudo. Pero solo con dos minas.

Yo soy gay. Yo soy heterosexual. Yo soy analista contable. Yo soy el hombre que eligió mi novia para compartir su vida. Yo soy Manuel.

Lamento informarte que vos no sos nada de nada de eso. Esas cositas, papu, son palabritas que ponemos como objeto directo de las oraciones que decimos para calmar la angustia intrínseca de la existencia. Esa que, cuando nos animamos a mirar de frente, nos recuerda que así como vinimos nos vamos, y que lo que hay en el medio no queda muy claro ni qué es, ni que es lo que tenemos que hacer con él.

Yo soy heterosexual

¡Claro! ¡¿Como vas a tener un trío con un hombre y una mujer!? Vos no podés bajo ningún punto de vista estar en una escena como esa. ¿Vos teniendo sexo en un recinto en el que hay además otro hombre desnudo teniendo sexo?

Ay Manu, es que si hay otro flaco me la baja.

¡Claro! Justamente ese es el problema: que te la baje. Adentro, muy pero muy adentro de tu mente hay un pequeño dispositivo que tenemos todos los humanos, pero cuyo funcionamiento se evidencia más en los hombres, razón por la cual llamo a dicho dispositivo el baja-pija. Es esa parte de tu mente que, apalancándose en cosas que carecen de materialidad — como los pensamientos o ideas — tiene la capacidad de arrancarte de ese estado tan hermoso, buscado y codiciado como el "estar al palo". Un estado que todos sabemos está buenísimo — para uno mismo y para aquellos que están participando del momento (sean simples espectadores o actores en escena).

Es una cuestión de gustos Manu.

No me vengas con lo de "cuestión de gustos". Al menos probá antes de decir que no vas a tener un trío con un hombre y una mujer…

A mi no me gusta la mierda de elefante, y nunca la probé. ¿Vos la probaste Manu?

Tremendo. Es evidente lo acorralado que estás que tenés que salir con un argumento así. ¿Cuanta gente en el mundo conocés que coma mierda de elefante? Bien. ¿Listo? Retomo el punto entonces: yo no te estoy diciendo que tengas un trío con una mina y un flaco y le chupes la pija al flaco. Si tenés ganas, hacelo. Si en el momento te da curiosidad, hacelo. Si te gustan los desafíos y en el medio del polvo la chica dice "A que no te animás a chupársela…"; también hacelo.

Mi punto acá es otro. No es que vos no querés tocar a un flaco, o tener sexo con un flaco. Vos ni siquiera querés exponerte a estar teniendo sexo en el mismo espacio físico con otro flaco. Pero al mismo tiempo afirmás que harías sin problema un trio con dos minas; es decir que no tenés problema en tener sexo en el mismo espacio físico con otro ser humano (mujer) que está teniendo sexo. Raro.

¿Sabés que pasa? Vos te dirás muchas cosas, y le encontrarás las mil y un justificaciones, pero en realidad sos rehén de tu ego. La sola idea de exponerte a una situación que dispare una pregunta que pueda atentar contra uno de tus "Yo soy", hace que tu ego entre en modo de defensa extrema, código delta-naranja, y te hace decir todas esas boludeces que estamos tan acostumbrados en etiquetar como "lógicas" e incluso "razonables".

Vos no sos heterosexual. Vos no sos analista contable. Y menos que menos, sos el hombre que eligió tu novia para compartir su vida — por favor, esa frase parece sacada de Disney Channel. Tampoco sos de los que "no le gusta el sexo grupal".

Vos simplemente sos. Descubrí entonces como sos teniendo sexo con un hombre y una mujer al mismo tiempo. Pero descubrilo vos. No lo importes de un libro, ni de internet, ni de un programa de la tele. Quizá te guste; quizá no te guste. No es cuestión de que fuerces nada; pero si es cuestión de que te permitas que suceda, y que no te detenga ningún "Yo soy".

El desafío al "Yo tengo"

¿Pero no dijiste recién que te pintaba trío con un pibe y una piba?
 — Si, bueno; pero no con mi novia y un flaco.

Yo tengo una novia genial. Yo tengo un laburo re piola. Yo tengo un hermano hincha pelotas.

Nuevamente me toca a mi informarte que te inventaste también esto. Vos no poseés ninguna de esas cosas — o mejor dicho entes. A ver, leé de nuevo esa oración. "Yo tengo una novia genial". ¿Te escuchaste? ¿Es un mueble entonces? Digo. O sea, yo tengo una novia genial, un par de zapatillas rojas, y 3o0 gramos de queso cuartirolo en la heladera.

Bueno, es una forma de decir Manu…

¡Claro! Es que ese es justamente el problema. No es "una" forma de decirlo; es LA forma de decirlo. Lo que demuestra lo profundamente cableado que tenemos la práctica de la posesividad de los afectos, y el aferrarse tanto a la gente como a lo inmaterial del momento (en nuestro ejemplo, el trabajo). Si si, lo se. Nos da seguridad. Si estuviéramos pensando constantemente que ese ser al que amamos — porque si, el amor claro que existe — está a nuestro lado sólo circunstancialmente y en cualquier momento, sin razón alguna ni aviso puede irse, seguramente viviríamos un toque más angustiados. Lo mismo si cada mañana nos miramos al espejo y nos recordamos que no poseemos un hermano; que él hará lo que quiera con su existencia — y hasta ahí, porque una parte súper importante, como es decidir cuándo se termina, no está 100% en sus manos.

Ahora bien, no estar repitiéndose constantemente que somos finitos, que tenemos fin, y que nos vamos a morir es una buena estrategia para, justamente, poder vivir más tranquilos. Pero no por eso vamos a mirar al costado y pensar que la vida nunca se acaba. No vamos a decir "Yo tengo vida" como un intento de inmortalizar eso que sabemos tiene ya fecha de vencimiento. Sin embargo si lo hacemos con los afectos.

Pero mirá si el otro flaco coge mejor que yo y se va con él…

Si, eso podría pasar. Por eso me gasté escribiendo el párrafo recién evidenciando por qué te estabas mintiendo al decir "Yo tengo una novia"

Pero si no coge con él nunca va a descubrir que con ese flaco tiene mejor piel…

¡Ah genial! Encerrala en la torre oeste de tu castillo entonces! Mirá si mañana se entera que tiene una oferta laboral en algún lugar del planeta al que no puedas llegar con tu volkswagen gol y entonces se va y no la ves más. ¡Por favor! ¿Te das cuenta? Aceptalo: ella es libre. Y aunque desees desesperadamente aislarla de todo para que nunca se vaya de tu lado, no podés.

Es que me voy a sentir mal si veo a mi novia teniendo sexo con otro flaco; incluso estando yo ahí

En esta te entiendo. Posta te lo digo. Pero preguntate un segundo: ¿por qué te sentirías mal? ¿De donde surge esa sensación de malestar, dolor o angustia? No vale que tu respuesta sea ninguno de los dos "Pero…" que listé arriba — justamente por eso los abordé antes.

Te dejo un ratito para que lo pienses. De verdad es importante que te tomes un rato para buscar esa fuente de malestar. Imaginate la situación; simulala en tu cabeza e intentá identificar la fuente del sentirse mal.

¿Listo? ¿Lo encontraste? El origen del malestar es tu ego gritando desesperadamente y arañando todo lo que tiene alrededor. Mientras que en paralelo, claro está, inyecta en tu cabeza frases como: ¿Cómo puede estar disfrutando con otro? ¿Será que no soy tan importante? Conmigo nunca pone esas caras… ¡Claramente él es mejor que yo!

Si, la puede estar pasando súper bien con otro pito que no es el tuyo. Si, tal vez con vos nunca puso esa cara, ni la pondrá jamás. ¿El otro mejor que vos? O sea, las comparaciones son siempre al pedo, y encima origen de inseguridad.

Ay papu… Querido, no llores. Esto es normal. Le pasó a Neo cuando lo desconectaron de la Matrix. Le pasó a Disney cuando finalmente encontraron la cura a su extraña enfermedad y lo descongelaron — en abril del 2015. Le pasó a todos y le pasará a muchos; es el shock de enfrentarse a la realidad, que estaba ahí delante de tu nariz, pero que no podías o no querías ver. Aunque intentes tapar tus inseguridades cercenando sus libertades, ella es otro ser humano; vos no controlás ni su existencia ni su realidad. Vos no tenés una novia.

Es que en realidad hay un solo desafío

Manu! Manu! ¿Como hago para tener un buen polvo grupal?

¡Já! ¡A esto quería llegar! Lamento informarte — tercera mala noticia del artículo — que no hay una receta mágica. Pero si existe una dirección de éxito.

Para tener buen sexo grupal, para disfrutarlo y sacarle todo el jugo — y no hablo sólo a nivel carnal, sino de la experiencia humana alrededor de tener sexo en grupo — tenés que: apagar tu ego.

¿What?

Eso. Tenés que apagar tu ego. Correrlo del centro. Sacarlo de escena y poder vivir el momento sin todas esas estructuras que nos dicen qué somos, quienes somos, que tenemos, que hacemos, que nos gusta, etc, etc, etc. Repetite: No soy el más lindo. No soy el más feo. No soy el más importante. No tengo ni novia, ni facha, ni experiencia. Yo simplemente soy. Y lo que si tengo, es ganas de divertirme cogiendo.

Vos me estás jodiendo. ¿Posta repetirme eso?

A ver, vos hacé lo que quieras. Ese es mi consejo.

¿Y en que quedó eso de los desafíos?

Uy si, estoy siendo un poco desordenado en este bloque. La verdad de la milanesa es que los dos desafíos que listé en este artículo esconden ambos al verdadero desafío detrás del sexo grupal: apagar el ego.

Lo flashero de todo el asunto es que el desafío del sexo grupal es exactamente el mismo que la clave para sacarle máximo provecho. Interesting… ¿Right?
Para bajar todo esto un poco a tierra, terminemos con un ejemplo de la vida de Manu.

Apagando mi ego: trio con mi novio

Un día, hace ya varios años, tuve conmigo mismo una conversación similar a la que plasmé al comienzo de este torbellino de palabras. Quería tener un trío, si. Pero no quería que fuera con mi novio. O sea, quería, pero me daba mucho miedo, inseguridad, y ble ble ble.

En ese momento — al cual llamaremos la Era Manu-Jurásica del Manu-Amor, por no etiquetarle sencillamente como "tiempos de newbie" — yo estaba en pareja "estable" con acuerdo de exclusividad sexual. (Notar que las comillas marcan duda respecto a la exactitud del término que encierran. Y notar que tal vez me olvidé de encomillar algún que otro término…)

En fin, la cosa es que ahí estaba Manu, encerrado en la disyuntiva: "quiero un trio con mi novio; no se si pueda bancarme la situación de verlo coger con otro". ¡Y gracias a Saint Seiya y todos sus caballeros, la respuesta llegó a mi!

Recuerdo perfectamente el momento que me cayó la ficha. Me dije: "Ya está. Para tener el trío tranquilo tengo que lograr disfrutar del hecho que mi novio tenga sexo y disfrute con otro, incluso sin que yo intervenga". Si, lo se. Medida extrema; pero yo soy así.

Así arranqué un largo proceso, que tomó varios meses, en el que fuí de a poco apagando mi ego. ¿Como? La herramienta que a mí me sirvió fue la racionalización — y aclaro que fue la que a mi me sirvió para que no piensen que esto es un artículo de Cosmopolitan en el que intento vender "Los cinco secretos para vencer a tu ego".

Racionalización

Mi trabajo se centró en aceptar algo que era obvio y evidente, pero que igual a ese Manu del pasado le costaba comprender.

  • Yo no era el único que podía darle placer a él
  • Que él disfrutara con otro no tenía ningún efecto real en mi vida
  • Mi bienestar no podía depender de limitar la existencia de la persona que amo

El trabajo de hormiga de pensar y pensar y pensar, fue complementado con mi arma secreta, que decidí llamar…

Sexual-inception

Básicamente empecé a meter en mis fantasías mentales de cuando me pajeaba escenas de él teniendo sexo con otra gente; estando yo presente en el recinto pero sin intervenir, o sin siquiera estar. Al principio era raro; si, se me bajaba incluso. ¡Pero finalmente it worked! Pasé de "sentir malestar al pensar en él teniendo sexo con otro flaco" a "me calienta pensar en él teniendo sexo con otro flaco". Yes; flash.

Ego apagado, tríos felices

¿Y al final pudiste tener el trío Manu?

Jeje, si. Y estuvo súper bueno. Los tres — yo, él, y un tercer chico — la pasamos genial. Obviamente después, cada uno de nuestros egos reaccionó de distinta manera a todo lo que vivimos... Pero eso da para muchos muchos muchos artículos más.

Conclusión

Cada uno hace de su culo un florero y le pone la flor que más le gusta. De los dichos que mas banco — y cito — en mi vida. Asi que difícil es que te diga que hacer con tu existencia. Pero si me dejás, al menos, darte mi opinión, es esta:

No tengas miedo de descubrir que no sos lo que pensás que sos. No tengas miedo de perder lo que pensás que tenés pero en realidad no tenés — ni podés tener. Animate a descubrir. Animate a experimentar. Y sabé que si te lo proponés, podés reprogramar tu cabeza para apagar ese ego molesto que no te deja, al fin de cuentas, realmente ser.

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