CREAMOS EN MÉXICO

El pasado mes de septiembre los mexicanos tuvimos que hacer frente a una serie de desastres naturales que implicaron una de las peores tragedias de las últimas tres décadas, para una parte importante de la población y el territorio nacional.

En este entorno dramático y frente al dolor y la desesperación pudimos ver imágenes de solidaridad, compromiso y ayuda de todo un pueblo que se ha volcado a rescatar y apoyar a todos los damnificados en la reconstrucción. Lo hicimos como un equipo, de forma orgánica y natural, tuvimos una capacidad de auto organización y respuesta únicas en todos los niveles: desde el sector empresarial, académico, gubernamental y social y así demostramos, una vez más, que el alma de México es invencible.

En septiembre la mayoría de los mexicanos nos convertimos en unos héroes, tan anónimos como desinteresados, que nos tendimos recíprocamente la mano.

Desde Concamin justo habíamos iniciado por aquellos días el Movimiento Creamos en México, con el cual contribuimos a generar orgullo no solo por productos y servicios mexicanos, sino también por los empresarios, emprendedores y creativos de la nación.

Nuestro objetivo es claro: devolver a lo creado en México el orgullo de tener una calidad internacional y que todos, como consumidores, sintamos la necesidad no solo de comprar lo mexicano sino además de presumirlo.

Nuestro lema, Creamos en México, tiene un doble significado muy poderoso.

Por un lado destaca la actividad de transformación que todos los industriales realizamos diariamente: manufacturamos, construimos, diseñamos, cocinamos, tejemos o inventamos; la actividad industrial creciente se complementa cada día más con el talento creativo de millones de jóvenes que se integran a nuestras empresas o irrumpen como emprendedores y, definitivamente, nuestro talento debe convertirse en el principal componente de nuestro Producto Interno Bruto.

Bajo esta misma idea de transformación queremos reconocer a muchos empresarios, la mayoría de ellos micro y pequeños, que apuestan día con día a tratar de generar riqueza en nuestro país: que contratan a mexicanos, compran lo que sus vecinos hacen, arriesgan sus ahorros para empezar su empresa y muchas veces logran grandes éxitos.

La otra visión de creamos es la de creer. Por un lado la confianza empresarial, la capacidad que tenemos de pensar que podemos vencer retos y compromisos que implica ser empresario, la fe en nosotros mismos como emprendedores; también implica la confianza en la cadena de negocios, confiar que nuestro proveedor local nos entregará a tiempo, que nuestro cliente cumplirá con el pago, que nuestro equipo de trabajo dará lo mejor. Por último, y más importante, la confianza que le pedimos a nuestros clientes, a los consumidores mexicanos para que no solo compren lo Hecho en México, sino que lo presuman.

El orgullo de usar, probar o llevar algo mexicano debe ir más allá de un mero acto de patriotismo: queremos que sea con la firme convicción de adquirir el mejor producto o servicio disponible.

Este movimiento está abierto a que las empresas puedan usar nuestra marca, a que los empresarios puedan compartir sus historias de éxito y a que todos los consumidores podamos reconocer que lo creado en México, es realmente extraordinario.

Cuando se produjeron los terremotos del 7 y 19 de septiembre pensamos suspender nuestro proyecto pero inmediatamente vimos que realmente el movimiento ya está, tanto en las calles como en el corazón de los mexicanos: sólo debemos mantener el espíritu y seguir propiciando, más allá de la parte física, una reconstrucción moral.

Los invito a todos a participar en este movimiento que nace de la industria pero dirigido a toda la sociedad, y visiten nuestro enlace creamosenmexico.mx

Los industriales creemos en México, por eso creamos en México.