Evento de relanzamiento del Sello Hecho en México

El valor de lo mexicano

La situación internacional nos ha llevado a acelerar una tarea que veníamos aplazando: la necesidad de reactivar el mercado interno para las empresas que crean en México

Preguntar a un francés, a un japonés o a un alemán por la calidad de sus productos nacionales es casi una ofensa. La excelencia se asume como algo intrínseco al objeto diseñado o fabricado o al servicio prestado por las empresas de esos países. Las marcas se ostentan con nombres que evocan sus orígenes y los consumidores asumimos per se sus bondades, a veces de forma acrítica.

La marca país va por delante y representa uno de los más poderosos intangibles que sirven de impulso a un gran número de exportaciones. La realidad va más allá: los productos se amparan por la marca país independientemente de dónde fueron realmente fabricados o quién los diseñó.

Hoy, muchos mexicanos trabajan en México y fuera de él para esas marcas, aportando creatividad, esfuerzo, voluntad y talento para empresas globales de marcas extranjeras.

Es difícil determinar el valor económico de todo lo que es creado por mexicanos para el mundo, pero afortunadamente, cada vez tenemos más ejemplos de que lo mexicano vale.

Un ejemplo sencillo, el cine mexicano como tal no se ha llevado ningún Oscar, sin embargo en las últimas ediciones del certamen se ha demostrado que los mexicanos somos capaces de obtener los mayores logros.

La pregunta intuitiva es ¿Los mexicanos somos conscientes del valor de lo creado en México?

Últimamente hemos visto videos publicados en los que se destaca el orgullo que deberíamos de sentir por nuestro país, por nuestra gente y por nuestros productos.

Cada uno de ellos nos recuerda la belleza y la grandeza de nuestra tierra y de nuestra alma.

Sin embargo el reto parece latente ¿Realmente creemos que nuestros productos y servicios son los mejores? ¿Realmente utilizamos el adjetivo “mexicano” como sinónimo de calidad, como lo hacen en otros países con sus productos nacionales?

En algunos sectores sí. Los mexicanos reconocemos ya con orgullo productos como el tequila, la joyería, la agroindustria, así como algunos destinos turísticos y empezamos a ser conscientes del valor que tiene nuestra industria tecnológica y creativa.

Pero todavía nos falta reconocernos en muchas otras cosas.

Algunos datos que quizás desconocemos: nuestra gastronomía es una de las únicas 4 reconocidas como patrimonio inmaterial de la humanidad por la UNESCO; el tequila ha sido el destilado de mayor crecimiento internacional de los últimos años; tenemos una de las 7 maravillas del mundo moderno; somos el líder en industrias creativas de América Latina.

Recordarnos el valor de lo mexicano es un esfuerzo cultural enorme que debemos de hacer en esta generación, en este momento; es algo que ya no debe postergarse.

El valor de lo hecho en México debe partir desde dentro, desde la convicción de que somos capaces de competir en las primeras ligas y de ganar. El valor de lo hecho en México nace desde la confianza de que lo mexicano es sinónimo de calidad. Igual o mayor de lo que está hecho en otras latitudes.

Si analizamos el discurso del presidente de Estados Unidos, parece que teme a nuestros productos y empresas. ¿Por qué no sentir nosotros ese orgullo en justa reciprocidad?

Hoy los mexicanos queremos recordarnos que lo mexicano es valioso, para ello CONCAMIN se ha comprometido, junto con el Gobierno Federal, a relanzar el distintivo Hecho en México y volver a invitar a las empresas a que se ostenten como nacionales, pero sobretodo, queremos que los mexicanos, como consumidores, nos apasionemos por nuestros productos y no sólo los compremos, sino que además, los presumamos.

La situación internacional nos ha llevado a acelerar una tarea que veníamos aplazando: la necesidad de reactivar el mercado interno para las empresas que crean en México.

El reto que nos lanzan desde el norte nos está conduciendo a reafirmar nuestra fe en nosotros mismos. Sabemos que nuestras empresas y productos son buenos y son competitivos. Necesitamos creerlo de corazón y con esa convicción en el valor de lo mexicano, les garantizo que los resultados macroeconómicos se verán muy pronto reflejados en mayor estabilidad, mayor empleo y mayores exportaciones.

La clave está en nosotros mismos: necesitamos creer en México y crear en México.

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